sábado, 3 de septiembre de 2011

Del discurso a la acción

El discurso pronunciado por el Presidente de la República durante la ceremonia de celebración del 80° aniversario de la reincorporación de Tacna al Perú es reconfortante y alentador en lo que respecta a la defensa de nuestro territorio. Nunca jamás debemos permitir la invasión extranjera a nuestro país; pero no solo se debe evitar la invasión, sino que no se debe permitir ningún tipo de agresión, ni siquiera el intento, bajo ninguna circunstancia.
Si la intención del Presidente es como lo manifestó, no entendemos por qué no se actuó frente al ingreso de una tripulación chilena que sobrevoló la Base Aérea de La Joya; si bien es cierto, el helicóptero pertenece a una empresa privada, sin embargo los pilotos son militares en situación de retiro.
Surge la interrogante: ¿qué pasaría si lo mismo ocurriera en Chile?, de seguro que los pilotos en estos momentos estarían en prisión y las principales autoridades de ese país estarían realizando protestas exigiendo explicaciones. Otro hecho que llamó la atención es el ingreso –por segunda vez– de militares bolivianos a territorio peruano, según denuncias realizadas por pobladores de Madre de Dios, donde incluso se atrevieron a detener a personas. Al respecto, tampoco no se hizo nada; de seguro que el Presidente Boliviano no se quedaría callado si la situación fuera a la inversa.
Es evidente que durante los últimos gobiernos, las Fuerzas Armadas fueron dejadas de lado; no se les permitió modernizarse, incluso se afectó la preparación que sus integrantes deberían tener para cumplir con los fines atribuidos en la Constitución, la razón de ser cualquier cuerpo castrense.
Si bien es cierto que al respecto existe voluntad por parte del gobierno, para repotenciarlas y modernizarlas, lo contradictorio es que –además– se les está asignando otras funciones ajenas a su razón de ser; creemos que está bien que como parte de su entrenamiento y preparación realicen acciones cívicas como una forma de acercamiento a la población, pero hasta ahí, por lo menos hasta cuando recuperen su capacidad disuasiva, hasta que estén al nivel de otras Fuerzas Armadas del hemisferio.
Existiendo vulnerabilidades como las que mencionamos y sobre las cuales deben estar abocadas nuestras Fuerzas Armadas, ahora se pretende darles otras funciones, descuidando su rol esencial. Ojalá que las decisiones que se vienen adoptando no tengan un trasfondo de protagonismo o, simplemente, porque el Presidente de la República proviene de estas canteras.
Cada institución se debe dedicar a cumplir con sus tareas, por ejemplo: el Ministerio de Transportes y Comunicaciones se debe dedicar a la rehabilitación, construcción y mantenimiento de carreteras; la Policía Nacional, a la lucha contra el tráfico de drogas, terrorismo, delincuencia, y en general de todas las amenazas internas; etc. ¿Cuánto de presupuesto se les asignó hasta ahora para poder combatir al terrorismo en el VRAE? y ¿cuáles fueron los resultados? ¡Del discurso a la acción!

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