La captura de “Artemio” constituye un hecho de gran trascendencia. Como es lógico, el reconocimiento se le atribuye al actual gobierno, pero -valgan verdades- esta captura es el resultado del paciente y dedicado trabajo de inteligencia emprendido por la policía hace varios años. Por cosas del destino, tuvo sus frutos en este periodo. Y si analizamos el contexto que abarca tanto la lucha contra el terrorismo como la delincuencia nos daremos cuenta de que en realidad existen hechos y decisiones que se contraponen.
Mientras el presidente Humala se esfuerza por dar declaraciones respecto de sus decisiones para combatir el terrorismo, la delincuencia y la corrupción, algunos integrantes de la bancada oficialista actúan de forma contraria, se convierten en un freno que impide tomar el rumbo hacia un mismo objetivo.
Si el compromiso con el pueblo fue la lucha frontal contra la corrupción, esto implica que nadie estaría exento de ello, ni partidarios, ni allegados; de lo contrario, los ofrecimientos y compromisos solo serían palabras que se lleva el viento y quedan para el recuerdo, como algo anecdótico.
La mayoría de los ciudadanos no entendemos cómo pretenden contar con la asesoría de la dirigente cocalera Nancy Obregón en seguridad ciudadana en el Congreso. Es una persona que dio muestras de intolerancia y denunciada por posibles vínculos con el narcotráfico y el terrorismo. ¿No existen otros expertos en estos temas?
En definitiva, el Congreso necesita y debe contar con profesionales expertos en materia de seguridad interna y externa, porque se requiere, con suma urgencia, mejorar la capacidad de reacción tanto de las FF AA como de la PNP. Y no hay visos de solución en temas como remuneraciones, mejoras logísticas y equipamiento. ¡No más despropósitos políticos!

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