jueves, 29 de noviembre de 2012

Policía Nacional, delincuencia y corrupción


Con profunda preocupación hemos sido testigos de cómo algunos miembros de la Policía Nacional, institución que vela por la seguridad de la ciudadanía, lejos de combatir el flagelo de la delincuencia, contribuyen a ella. El problema –probablemente– sea mayor a lo que hasta ahora conocemos, se comenta que habría otros implicados en dicha institución; nos preguntamos: ¿cuántos más de estos sujetos existen al interior de la PNP?, quizá muchos; pero ¿por qué sujetos como éstos forman parte de la Policía?, una respuesta fácil sería que en todas las instituciones puede haber delincuentes; todo ello como consecuencia de un problema mayor: la corrupción, principal factor que facilita sucesos como el descrito.

Este problema parte del propio Estado, al no establecer políticas claras, sobre todo en este aspecto primordial, la seguridad ciudadana; cuántos años se posterga la implementación de nuestra Policía; asimismo, los magros sueldos, o simplemente leyes que más favorecen al delincuente que al efectivo, sin garantía en el cumplimiento de su deber.

Nadie o pocos serán quienes se desempeñarán correctamente en dicha situación, ello abre la puerta para que, aquellos con tendencias delictivas, opten por el camino equivocado.

En definitiva, el problema no es solo de una institución, es mucho más grande. Los responsables no se manifiestan, ni siquiera para proponer alternativas de solución.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Terrorismo, falta de previsión y Movadef


La ausencia de previsión ha hecho que hoy exista Movadef; tanto las autoridades como la sociedad peruana creímos que con la captura del terrorista Abimael Guzmán y su reclusión en un penal de máxima seguridad se había exterminado la lacra del terrorismo. Luego de ello, se debieron dictar normas severas contra la delincuencia terrorista; sin embargo, a partir del 2001 se inició la liberación de un gran número de condenados por terrorismo, en virtud a leyes más benévolas dictadas por los gobiernos de ese entonces.

Las autoridades no previeron las consecuencias que podrían presentarse. Se flexibilizaron las leyes contra el terrorismo, beneficiando a muchos delincuentes, quienes aceptaron el haber cometido el delito como la condena impuesta; a pesar de ello, fueron puestos en libertad y retomaron las actividades que realizaban hasta antes de ser detenidos. Esta situación –lógicamente– fue aprovechada, por ejemplo, por quienes ejercían la docencia, quienes ahora conforman Movadef.

La creación de esta organización no es una coincidencia, sino el cumplimiento de una consigna de Abimael Guzmán, aspirando a convertirse en partido político con reconocimiento del Estado Peruano.

Para hacer frente a este problema se requieren políticas públicas coherentes, el Ejecutivo debe tener clara la idea de luchar contra el terrorismo en todas sus modalidades; por su parte el Legislativo deberá emitir leyes claras, sin ambigüedades, para luchar contra este flagelo; y, lo más importante, el Poder Judicial deberá aplicar estas herramientas legales al juzgar a quienes se vean involucrados en la comisión de este tipo de delitos.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

La “criatura” de Sendero Luminoso


Es lamentable observar que un sector de la población padeciera de amnesia respecto a la organización terrorista Sendero Luminoso y su organismo de fachada Movadef, echando al olvido las miles de pérdidas humanas, destrucción de gran parte de la infraestructura, millonarias pérdidas, llevando al Perú a sumirse en una profunda crisis. Ahora, se pretende que este organismo tenga cobertura en la vida política y que pretenda participar en las contiendas electorales.

Los integrantes del Movadef obedecen las directivas de su líder encarcelado, rediseñando nuevas estrategias para el logro de sus objetivos.

Es inexplicable la actitud de un ex primer ministro y actual representante del Perú en Unasur, a quien no se le ocurrió mejor idea que ofrecer la oportunidad al Movadef de participar en las próximas elecciones.

Quienes piensan o creen que el Movadef debería tener la oportunidad de participar en la vida política, probablemente nunca vivieron los sucesos de violencia de esa época o, simplemente, lo han olvidado, o no les interesan los sentimientos de las víctimas y sus familiares; ¿es que nada de eso les importa?

El gobierno solicitó facultades para legislar en materia de seguridad, es de suponer que esta oportunidad debe ser aprovechada para diseñar políticas de lucha contra el terrorismo en todas sus modalidades. El Ejecutivo tiene total responsabilidad en este tema y no solo debe pensar en el periodo que les toque gobernar, sino debería diseñar políticas que traspasen los gobiernos, tomando en cuenta que Sendero trabaja hace años y no va a desmayar en sus intentos durante los próximos años, menos aún si se le da la oportunidad que piden.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

¡Más responsabilidad, señores!


El actual gobierno va camino a su segundo año de gestión y –hasta ahora– no da muestras de decisiones acertadas en la mejora de la seguridad interna y externa, más aun si consideramos la formación castrense del mandatario, por tanto conocedor de los aspectos de la seguridad que nuestro país requiere para continuar con el avance y el desarrollo nacional. No se evidencian avances en estos tan importantes temas, tan solo se pone de manifiesto que no se pueden exigir resultados en tan corto tiempo; por ello, el ejecutivo solicitó facultades legislativas a fin de combatir la ola delincuencial y el terrorismo.

Al no existir política de estado en seguridad y defensa, las políticas públicas devienen en incoherentes, amén de la aplicación por las autoridades o funcionarios; por eso apreciamos que el mandatario anuncia que se toman las medidas adecuadas, pero a menor nivel se hace todo lo contrario y lo que agrava la situación es el secreto en el cual se pretenden mantener las informaciones. Gracias a la prensa, por ejemplo, hemos descubierto que el entonces embajador en Argentina recibió a los representantes del Movadef, quienes forman parte de la organización terrorista Sendero Luminoso.

La lección que nos debe dejar estas situaciones sería que dejemos de lado los intereses personales y nos enrumbemos hacia un solo objetivo, a nivel de autoridades, clase política y el pueblo. Las autoridades son elegidas para servir y no para servirse, son innumerables los actos de irresponsabilidad –por decir lo menos– que dejan mucho que pensar o desear.