domingo, 31 de julio de 2011

Reivindicación de las FF AA y PNP

 
Uno de los temas más sensibles que deja el gobierno de Alan García es el de las remuneraciones y pensiones correspondientes a los miembros de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional. Este grave problema se vio empeorado, ya que los militares y policías esperaban que el gobierno aprista honrara sus compromisos y normas emitidas durante su primer gobierno, como el D.S. 213.
Sin embargo, ocurrió todo lo contrario: lejos de cumplir con dicha norma, simplemente fue derogada y durante el último año se comprometieron a realizar los estudios necesarios y emitir normas reivindicativas que favorezcan a este sector por demás postergado durante muchos años. Tal como sucedió en un principio, solo fueron falsas promesas, pues solo presentaron dos proyectos de ley casi al finalizar este gobierno, incrementando el malestar entre el personal de las FF AA y PNP.
Las nuevas autoridades deben reconocer la importancia y repercusión que representan las labores desarrolladas por los integrantes de estas instituciones. Lamentablemente, como los actos de terrorismo están focalizados en sectores que para muchos no representan mayor repercusión en la vida nacional, no le dan la debida importancia, dejando en el olvido lo vivido en las décadas de los 80 y 90.
Es momento que las autoridades como la población en su conjunto cambien los conceptos de seguridad y lo que se invierte en ello. Hasta ahora se sigue considerando como gasto y no como inversión. Lógico, si lo vemos como gastos es porque no entendemos, en su real dimensión, las labores de los miembros de las FF AA y PNP; asimismo, la importancia que representan éstas para el desarrollo de la Nación, más aún de la economía.
¿Es tan difícil entender que si no existe seguridad, no habrá inversión? Entonces, entendamos que los presupuestos para estos sectores son inversiones que realiza el Estado para lograr que otros sectores puedan crecer y desarrollarse. Por otro lado, la seguridad no puede medirse cuantitativamente, sino cualitativamente y eso es más difícil de entender por los diferentes criterios que se tienen o adoptan los sectores más influyentes y “decisores” de un gobierno.
El nuevo ministro de Defensa ya se manifestó respecto de este problema y creemos que por su condición de ex militar, al igual que el nuevo presidente, entenderán y se preocuparán por dar una real solución a este tema tan importante y trascendental para este sector y todo el país.
De continuar con esta política de postergación y marginación al tema de las remuneraciones y pensiones de las FF AA y PNP, podría convertirse en una piedra en los zapatos del nuevo gobierno.
No deberíamos olvidar que durante los últimos años ya se dieron muestras de intentos de medidas de fuerza, paralizaciones y eso debe de solucionarse inmediatamente, ya que de concretarse sería muy grave para la seguridad y gobernabilidad. Sabemos que nadie desea llegar a esas circunstancias; entonces, no queda otra opción que darle solución con la premura del caso y no esperar la etapa final del gobierno.

jueves, 21 de julio de 2011

Compromisos y amenazas


El electo presidente de la República, en su afán por llegar a la Casa de Pizarro, no solo se valió de su ideología y nuevos planteamientos que tienen bastante apego a las nuevas corrientes ideológicas bajo el argumento de luchar contra la pobreza, de ser más inclusivos con la clase más necesitada y acortar las diferencias sociales existentes. Así logró posicionarse en la política nacional y acaparar la atención de un gran sector de la población, que vio una luz de esperanza para salir de la situación en la que ha venido permaneciendo muchos años.
Empero, estos nuevos planteamientos no fueron suficientes para aglutinar todos los votos que le llevaron a ser elegido como nuevo presidente de la República, pues tuvo que recurrir a alianzas y recibir a todos aquellos que demostraban alguna compatibilidad en sus planteamientos, de lo contrario, no hubiese obtenido el triunfo electoral.
La apertura brindada por el partido político Gana Perú a las organizaciones de tendencia izquierdista fue aprovechada por dirigentes vinculados a organizaciones radicales, que vieron la oportunidad de salir a la palestra y pretender sacar ventaja en el momento más oportuno, y se refleja en las exigencias que estarían haciendo ciertos dirigentes para formar parte del nuevo gobierno, bajo el pretexto de que su apoyo fue fundamental en el cumplimiento de la meta.
Lo preocupante y paradójico es que propongan y empleen políticas que nos alejarían o paralizarían el crecimiento y el desarrollo hasta ahora experimentados, pues con ello todo lo avanzado se detendría, se cambiarían las políticas y estrategias.
En este contexto, es necesario que el gobierno entrante tome en cuenta las declaraciones que vienen realizando algunos dirigentes de las zonas donde se gestaron protestas sociales y generaron lamentables actos de violencia, como los ocurridos en Puno, donde el dirigente “etnocacerista” Eloy Apaza Quispe ha declarado a los medios de dicha región que estará vigilante frente a las actuaciones del nuevo gobierno y, de ser necesario, volverían a tomar las armas. ¿Esto es una amenaza o una advertencia?
Sabemos que no es la primera persona que hace ese tipo de advertencias, ya otros dirigentes, como Abraham Cauna, de Movadef, en pleno proceso de las protestas contra la actividad minera, hizo lo propio. Entonces, sería bueno hacerse las siguientes interrogantes: ¿qué se traen consigo estos dirigentes? ¿Qué esperan conseguir? ¿Hasta dónde llegarán? En definitiva, bajo este tipo de presión, con amenazas y advertencias, jamás avanzaremos.
Muy extenuante el trabajo que le espera al flamante gobierno para poder descubrir si existen otros intereses detrás de estos dirigentes. Probablemente, para ello se tendrá que mejorar la labor del Estado y de sus aparatos de inteligencia, muy venidos a menos en estos últimos años.

miércoles, 13 de julio de 2011

¿Y la lucha contra la corrupción?


Esta es la gran pregunta que se estará haciendo un gran sector de la población, luego de haberse hecho público las tratativas que venía realizando el hermano del presidente electo con autoridades y empresarios rusos. No olvidemos la estrategia utilizada durante la campaña electoral por el hoy presidente electo, Ollanta Humala, respecto a la lucha contra la corrupción, convirtiéndola en una de sus banderas; gracias a lo cual convenció a todos sus seguidores, quienes en la etapa final apoyaron su elección. Este planteamiento, sumado al ofrecimiento que realizó durante la etapa electoral, sosteniendo que su gobierno no sería más de lo mismo, hizo que la mayoría de la población confiara en él y lo apoyara con su voto.
Todos esperábamos una respuesta contundente, sin titubeos, sin tomarse el tiempo para analizar, porque quien no comulga, no autoriza y no participa en estos hechos, no necesita de tiempo ni lugar para dar una respuesta clara y precisa. Por ello, la actitud del presidente electo ha dejado un manto de duda, un sinsabor que podría jugar en su contra; más aun, si consideramos que todavía no ha asumido el cargo y ya se está viendo envuelto en problemas de este tipo.
Asimismo, es necesario analizar la actitud de algunos dirigentes del partido político Gana Perú, sobre todo la de aquellos críticos que se arrogan ser luchadores contra la corrupción; y hoy, frente a estos hechos tratan de justificar, incluso uno de ellos manifestó que todos tienen derecho a “ganarse el pan”. Es claro que todos tenemos ese derecho, pero ninguno a nombre del Estado o utilizando los recursos del mismo para beneficio personal, ni siquiera el propio Presidente de la República, menos sus familiares y, en este caso, el hermano.
En consecuencia, esperamos que se efectúe una investigación real en bien del nuevo gobierno y del país, y que se sancione con todo el peso de ley, porque ya no queremos “hermanísimos” que se aprovechen de su cercanía con el gobierno, porque podrían traerse abajo todo lo bueno por hacer.
Esperamos, también, que verdaderamente se inicie una lucha frontal contra la corrupción, venga de donde venga, ya que el pueblo está cansado de negociados que se realizan bajo la mesa, favoreciendo siempre a los que promueven y perjudicando a los más necesitados, en este caso: el pueblo peruano.
La gran incógnita es: ¿este nuevo gobierno será distinto a los anteriores? Confiamos en que no se repetirán hechos similares a los realizados durante el Gobierno del partido político Perú Posible, hoy su aliado estratégico, que los “escuderos” ya no aparezcan, y que ya no se presenten dirigentes o congresistas a defender lo indefendible, que no pretendan tapar el sol con un dedo, que cumplan con la misión para la que fueron elegidos, que trabajen para el Perú y no para ellos mismos ni para unos cuantos o para los que están cerca al gobierno.

jueves, 7 de julio de 2011

¿Qué se espera del nuevo gobierno?

El pueblo peruano espera con gran expectativa el inicio del nuevo gobierno, sobre todo aquellos que no votaron por el presidente electo esperan que el gobierno atienda a todos, sin distinción, porque eso es lo que nuestro país necesita, ya sean ricos o pobres, tanto los que viven en la costa como en la sierra o la selva. Además, se debe tener en cuenta lo establecido en la Constitución Política, donde claramente se señala que el Perú es uno e indivisible, sin exclusiones ni represalias, ya que algunos gobernantes se dedicaron más al revanchismo o a negar lo que hizo su antecesor y paralizar las obras que estaban en marcha, sin importarles que éstas sean tan necesarias para el desarrollo y el bienestar de la sociedad.
Un claro ejemplo se viene viviendo –actualmente- en la ciudad de Lima. La alcaldesa Susana Villarán, más allá de cumplir con sus promesas para lo cual fue elegida, se ha dedicado a cuestionar duramente la anterior gestión y algunas obras del actual gobierno, como son el Cristo del Pacífico y el Tren Eléctrico, al que calificó como el muro de Berlín, calificativo que no tiene ningún asidero porque no habría punto de comparación.
Estamos de acuerdo en que los hechos de corrupción deben ser investigados y no solo eso, sino que se debe denunciar y sancionar, pues para ello existen los mecanismos necesarios, como las comisiones que se podrían conformar, los procuradores de las entidades públicas y la Contraloría; asimismo, el Congreso, ya que es una de sus funciones.
Esperamos que actitudes como estas no sean tomadas como ejemplo por el nuevo presidente, pues debería encargarse a las instituciones y entes respectivos para que se dediquen a investigar los actos de corrupción que se cometieron en el gobierno que concluye su periodo, incluso debería apoyarse la lucha contra la corrupción, proponiendo al nuevo Congreso la dación de nuevas normas que sancionen ejemplarmente a los responsables.
Existe una gran expectativa por el cumplimiento de las promesas realizadas durante la campaña, las mismas que han generado la esperanza de que vendrán tiempos mejores que beneficiarán a la gran mayoría y -más aun- a los más necesitados, y que verdaderamente no será más de lo mismo, que no se permitirá que los oportunistas, que están pendientes de la mejor situación para asumir algún cargo público, seguir con lo de siempre año tras año. En consecuencia, hasta qué punto se podrán cumplir dichas promesas. Sabemos que se necesita de gente con experiencia, para ello se es necesario contar con los mejores técnicos, que realmente tengan la vocación de trabajar por el pueblo y lograr el siempre ansiado bienestar general de la Nación.