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jueves, 21 de julio de 2011
Compromisos y amenazas
El electo presidente de la República, en su afán por llegar a la Casa de Pizarro, no solo se valió de su ideología y nuevos planteamientos que tienen bastante apego a las nuevas corrientes ideológicas bajo el argumento de luchar contra la pobreza, de ser más inclusivos con la clase más necesitada y acortar las diferencias sociales existentes. Así logró posicionarse en la política nacional y acaparar la atención de un gran sector de la población, que vio una luz de esperanza para salir de la situación en la que ha venido permaneciendo muchos años.
Empero, estos nuevos planteamientos no fueron suficientes para aglutinar todos los votos que le llevaron a ser elegido como nuevo presidente de la República, pues tuvo que recurrir a alianzas y recibir a todos aquellos que demostraban alguna compatibilidad en sus planteamientos, de lo contrario, no hubiese obtenido el triunfo electoral.
La apertura brindada por el partido político Gana Perú a las organizaciones de tendencia izquierdista fue aprovechada por dirigentes vinculados a organizaciones radicales, que vieron la oportunidad de salir a la palestra y pretender sacar ventaja en el momento más oportuno, y se refleja en las exigencias que estarían haciendo ciertos dirigentes para formar parte del nuevo gobierno, bajo el pretexto de que su apoyo fue fundamental en el cumplimiento de la meta.
Lo preocupante y paradójico es que propongan y empleen políticas que nos alejarían o paralizarían el crecimiento y el desarrollo hasta ahora experimentados, pues con ello todo lo avanzado se detendría, se cambiarían las políticas y estrategias.
En este contexto, es necesario que el gobierno entrante tome en cuenta las declaraciones que vienen realizando algunos dirigentes de las zonas donde se gestaron protestas sociales y generaron lamentables actos de violencia, como los ocurridos en Puno, donde el dirigente “etnocacerista” Eloy Apaza Quispe ha declarado a los medios de dicha región que estará vigilante frente a las actuaciones del nuevo gobierno y, de ser necesario, volverían a tomar las armas. ¿Esto es una amenaza o una advertencia?
Sabemos que no es la primera persona que hace ese tipo de advertencias, ya otros dirigentes, como Abraham Cauna, de Movadef, en pleno proceso de las protestas contra la actividad minera, hizo lo propio. Entonces, sería bueno hacerse las siguientes interrogantes: ¿qué se traen consigo estos dirigentes? ¿Qué esperan conseguir? ¿Hasta dónde llegarán? En definitiva, bajo este tipo de presión, con amenazas y advertencias, jamás avanzaremos.
Muy extenuante el trabajo que le espera al flamante gobierno para poder descubrir si existen otros intereses detrás de estos dirigentes. Probablemente, para ello se tendrá que mejorar la labor del Estado y de sus aparatos de inteligencia, muy venidos a menos en estos últimos años.
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