Hace poco, con el
secuestro de los trabajadores de la empresa de gas de Camisea, se puso
en evidencia la problemática existente en el VRAE, así como lo
vulnerable de la seguridad en dicha zona; los acontecimientos ocurridos
sirvieron para dejar al descubierto las falencias de cómo se afronta el
grave problema del terrorismo. Se suman a ello, algunas denuncias de
posibles actos de corrupción.
Por otro lado, el Frente Macrorregional Sur, conformado entre frentes de defensa y organizaciones en contra de la minería de Arequipa, Cusco, Puno y Tacna, ya se pronunciaron a favor de los dirigentes cajamarquinos, y proyectan un paro en toda esta región a partir de la misma fecha; de prosperar, pondría en aprietos al gobierno y exigiría replantear las decisiones sobre este tema.
Lo señalado no constituye los únicos conflictos que se avecinan, también tenemos el problema de los trabajadores de Doe Run. De concretarse todos, podrían generar graves consecuencias para la seguridad, pues ya es costumbre la pérdida de vidas humanas, la escala de violencia con la que actúan estos radicales hace que las fuerzas del orden tengan que usar sus armas de reglamento para restablecer la tranquilidad pública.

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