miércoles, 16 de enero de 2013

¿Elegidos para servir o para servirse?


Los “padres de la patria” demostraron que están de espaldas a la sociedad y lo único que les interesaría es beneficiarse y conseguir jugosos ingresos, pese a los cuestionamientos y críticas de diversos sectores, persistieron en ratificar y justificar el cuestionado bono de representación, argumentando que lo necesitan para mejorar su trabajo. Nos preguntamos qué trabajo. Más allá de cuestiones mediáticas y actos censurables no se avizora mayor cosa.

Un parlamentario señaló que si queremos tener un Congreso eficaz, debemos pagarles bien a los legisladores. ¿Es que el Congreso es una agencia de empleos? Los parlamentarios no son trabajadores, son representantes de la población, elegidos para servir al pueblo. Se supone que quien postula a un cargo de esta naturaleza lo hace por convicción propia, para servir y no para servirse. ¿Dónde quedaron las promesas de la campaña?

De ser cierto que la asignación de representación no es suficiente, lo primero que deberían demostrar es su desempeño para luego justificar que realmente necesitan un incremento en su asignación.

Se postergan importantes temas para nuestro país y que dependen del Legislativo, por ejemplo: elección de los miembros del Tribunal Constitucional y del defensor del Pueblo; por otro lado, temas fundamentales como la seguridad, salud y educación. La población está hastiada de que al tratar estos temas se enfrasquen en discusiones nada productivas o –simplemente- se encarpeten proyectos de ley que deberían ser discutidos con suma urgencia. Hemos visto que para aprobar y ratificar beneficios económicos personales sí son capaces de actuar con agilidad y diligencia, ya quisiéramos esa misma actitud cuando se traten otros asuntos.

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