¿Qué factores permiten el constante crecimiento de un país? Principalmente la política económica que adopta el gobierno, la cual marca el derrotero del crecimiento; sin embargo, ésta no debe limitarse a realizar o tener un aceptable manejo económico; sino, debe estar orientada a una buena distribución de los recursos económicos en los diferentes campos, para que de ésta manera el crecimiento sea sostenible y se muestre una verdadera imagen de cambio, no sólo a nivel interno sino –también- a nivel externo.
Es evidente que este factor hace falta en nuestro país. No obstante, cabe resaltar que los últimos gobiernos han adoptado medidas que innovan el crecimiento del Perú, que esté posesionado mejor económicamente frente al mundo, a diferencia de años anteriores. Debería darse más pasos hacia delante: ser un país atractivo para los inversionistas extranjeros, para el ingreso de capitales foráneos, pero no es suficiente; es necesario que éstos factores estén acompañados con políticas claras en temas de seguridad -interna y externa-, con una buena (correcta) administración de justicia, que no exista corrupción o favoritismo y sobretodo, se ponga fin a la incertidumbre y la desigualdad en la aplicabilidad de las leyes. Debería de ser tan igual para todos; ricos y pobres, cultos e incultos, etc.; y tal cual ser sancionados como está estipulado nuestras normas.
El mayor mal que aqueja a nuestro país es la corrupción. Éste flagelo no es reciente, pero es necesario que de una vez por todas se tome las medidas necesarias para reducir y desaparecer este grave mal, cuyos orígenes podrían devenir por tradición, costumbre, falta de educación, carencia de ética, principios, moral entre otros.
Si para el crecimiento constante y sostenido se requiere una estabilidad económica, un clima de paz social (efectiva seguridad interna), correcta administración de justicia y una óptima educación; entonces es necesario adoptar medidas al respecto. Para todos estos factores se requiere difundir los valores de: educación, ética, principios, moral, disciplina, responsabilidad y espíritu patriótico en cada ciudadano. ¿Cómo lograr dichos factores? En principio, mejorando la educación como uno de los pilares de superación.
Entonces, diríamos que la gran responsabilidad recae en los diversos campos de la educación, que sirven como soporte en los estudiantes, principalmente en las universidades; ya que, a través de ellas, egresarán profesionales capaces de dirigir el futuro y destino del país; más aún si tenemos en cuenta el último Informe de Competitividad Mundial 2010 (World Competitive Yearbook) de la reconocida escuela de negocios suiza Institute for Managment Development (IMD). Se puede apreciar que el Perú ha descendido en el ranking de competitividad en cuatro posiciones, ocupando el puesto 41 de 58 países; siendo uno de los factores que han contribuido a este descenso –precisamente- el tema de la educación.
Se hace necesario analizar cuál es el problema; actualmente, cuál es la responsabilidad de las universidades. De ella, se supone que, egresan profesionales capaces, competitivos frente a profesionales provenientes de universidades extranjeras. ¡Qué pasa con la universidad peruana! Es que acaso no promueven la formación de investigadores y científicos. O, es que no existen profesionales idóneos para desempeñar cargos importantes en la administración pública.
Debemos reflexionar. Porqué, según a los diversos informes del gobierno, el Perú sigue creciendo; pero sin duda alguna, día a día observamos que dicho crecimiento no es tan real; existen aún temas por solucionar. No es posible que en vez de mejorar los puestos de competitividad a nivel mundial, se esté retrocediendo. ¿Es que, acaso, ya se llegó al tope y ya no lograremos seguir progresando?.
Este es un espacio donde se expondrán las ideas del autor o "Blogger", las mismas que pueden ser comentadas o criticadas por todos aquellos que tengan interés en los temas tratados.
sábado, 29 de mayo de 2010
viernes, 21 de mayo de 2010
¿CUÁNTO AMAMOS A NUESTRA PATRIA?
Como una forma de revalorar e incentivar la identidad nacional de todos los peruanos, particularmente de todos quienes vivimos en la capital, sería conveniente que se institucionalice el evento CELEBRAPERÚ, promovido por PROMPERÚ. Es necesario que todos conozcamos y revaloremos nuestra cultura, nuestro pasado, nuestras raíces, esta seria una de las formas de concientizar a la población y sobre todo a la juventud para que respete lo nuestro. Es inaudito que nuestros jóvenes no tengan conciencia del valor que representa los vestigios de nuestros antepasados; recordemos la actitud de un grupo de adolescentes que atacaron las ruinas de Chan Chan en Trujillo, pero lo más sorprendente es que quienes administran justicia, aparentemente, no tienen intención de sancionar actos como ése.
Ese sentimiento de patriotismo, de nacionalismo; y no me refiero al partido político, si no al amor, al cariño que debemos tener para con nuestra patria, para con nuestra cultura, es cada día más escaso y no existe una política de gobierno para revertir esta situación; muy por el contrario, se eliminó el servicio militar obligatorio y no se implementó mecanismos que hagan que todos los peruanos, ricos y pobres aportemos algo a nuestra patria, sirvamos para su engrandecimiento. Bajo el argumento de defender los Derechos Humanos, se eliminó el servicio militar obligatorio; seguro que sí existieron abusos pero éstos sólo debieron ser corregidos, ahora quién se enrola para servir a la patria, los jóvenes de más escasos recursos; aún no se han diseñado políticas claras que sean atractivas para los jóvenes que deseen servir voluntariamente; nos preguntamos habrá un joven de una posición media alta y alta que haga servicio militar, estamos seguros que no.
Aparentemente esto no significaría nada; pero si analizamos lo que pasa en nuestro territorio, la actitud de algunos -por no decir varios- de nuestros políticos, de nuestra clase empresarial, de nuestros jóvenes como de aquellos que atacaron las ruinas de Chan Chan, llegaríamos a la conclusión que existe poco amor por lo nuestro, importa muy poco nuestra cultura, nuestro futuro. Considero necesaria la implementación de una nueva política de estado para enraizar en cada uno de los peruanos ese sentimiento de patriotismo, de nacionalismo y de amor por lo nuestro.
Es indispensable el compromiso de los diferentes sectores del estado; por ejemplo, Educación para que se enseñe en todos los niveles las materias que valoricen lo nuestro, Comercio Exterior y Turismo como el proyecto CELEBRAPERÚ, Defensa e Interior en los ámbitos de su competencia.
Todos debemos servir a la patria que nos cobija, si bien es cierto en nuestro país esto estaba institucionalizado a través del servicio militar obligatorio, hoy ya no lo es, pero no sólo así se puede servir a la patria, quizá sea favorable implementar una política de acción cívica que todos debemos cumplir, sobre todo aquellos que tienen aspiraciones políticas, porque así demostrarán que, cuando ocupen un cargo público, lo harán para servir a la patria y no para servirse de ella.
Por ejemplo, si analizamos cuánto de gasto le representa al Estado un congresista durante los cinco años que desempeña su función, nos daremos cuenta que aproximadamente asciende a un millón trescientos mil nuevos soles, sólo en sueldos y comisiones, sin tomar en cuenta los otros gastos de: asesores, viajes y demás; cual es el costo – beneficio, seguro que en la mayoría el costo es abrumadoramente mayor sobre el beneficio y como no va ser así, si gran parte de su tiempo se dedican a discutir temas sin mayor relevancia o si lo son terminan con acuerdos bajo la mesa; algunos que se dedican a incentivar conflictos en vez de dar propuestas de solución coherentes; otros que se dedican a viajar con dinero del estado para actividades personales, sin tener en cuenta los “roba luz”, “come pollos”, “lava pies” y cuanta cosa negativa por el cual se caracterizan. Con ello ha quedado demostrado que no han ingresado a la política para servir, si no para servirse. Dónde está ese amor por la patria, el nacionalismo, el amor por lo nuestro para lograr convertirnos en una patria grande y progresista.
viernes, 14 de mayo de 2010
¿NOS ESPÍAN LOS CHILENOS?
Cuánto de cierto tendrá lo manifestado por Vladimiro Montesinos Torres durante la reciente audiencia judicial llevada a cabo en la Base Naval del Callao, respecto al papel que vendría cumpliendo el actual Gerente General del canal de la Av. San Felipe, el señor Javier Urrutia. Si verdaderamente fuera un espía, qué razones han llevado a Montesinos a hacer estas revelaciones, estaría buscando beneficiarse o crear una “cortina de humo” para obtener ventaja en el proceso que enfrenta o -es que en verdad- él conoce las verdaderas actividades y razones de la presencia del directivo de dicho canal en nuestro país.
Se hace necesario que los medios de comunicación y los periodistas independientes realicen una investigación profunda y se pronuncien para dejar en claro que los medios de comunicación social no pueden – ni deben - ser utilizados con fines oscuros; nadie debe llegar a dirigir un medio de comunicación para que a través de éste pueda servir como espía para un país vecino. Sabemos que los medios de comunicación no sólo obtiene o reciben información que día a día informan a la ciudadanía; por la misma función que cumplen, reciben -en muchas ocasiones- informaciones que son clasificadas, y que de ser difundidas pueden poner en peligro la seguridad nacional; pero este hecho no garantiza que esta información esté siendo utilizada o enviada a Chile. Porqué debemos de preguntarnos cuánta información maneja este canal de televisión, cuánta información clasificada habría llegado a los directivos de este medio, y qué destino le habrían dado.
No me imagino cuántos periodistas de renombrada trayectoria estén siendo utilizados, con su anuencia o subrepticiamente para obtener información, que luego esté siendo utilizada para fines nada santos y que a la larga faciliten a Chile tener un conocimiento, cada día mayor, de los asuntos internos o externos del Perú y hacia dónde va, cuáles son sus proyecciones, que está haciendo frente al avance de los países vecinos; todo esto les serviría para que puedan afinar sus estrategias que les permita bloquearnos e impedir nuestro constante crecimiento.
En este aspecto, gran responsabilidad tienen las autoridades nacionales. Nadie se ha pronunciado al respecto, como si a nadie le importara la seguridad nacional; si bien es cierto, la empresa privada tiene la libertad de contratar a la persona que considera idónea para que conduzca y represente, considero que un medio de comunicación es un asunto muy delicado, muy susceptible por la misma labor que desarrolla y en él no podría haber lugar para un extranjero, menos si se trata de un país que ha dado claras muestras de pretender obtener información de todo tipo del nuestro. Surge la pregunta: ¿aceptarían -los chilenos- que un peruano dirija un medio de comunicación de gran cobertura en su país?. Estoy seguro que no; conocemos cual es el tratamiento que ese país brinda a nuestras inversiones y profesionales.
La clase empresarial peruana tiene –también- una gran responsabilidad en este sentido. La razón ser de una empresa es la obtención de ganancias y beneficios, pero esto debe darse dentro del marco que garantice la seguridad de nuestro territorio, de nuestra nación. Quizá, los empresarios peruanos tendrían meditar un poco más al momento de contratar a los profesionales idóneos para conducir las empresas, sobretodo las vinculadas a las telecomunicaciones.
Como sabemos, la seguridad nacional no sólo depende de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional; también depende de nosotros los ciudadanos y de nuestro accionar. Considero necesario que tomemos conciencia del rol que cada uno de los peruanos tenemos para con nuestra patria, no esperemos que otros nos defiendan cuando se produzca un problema, construyamos las bases -desde donde nos encontremos- para ser un país grande, con una seguridad garantizada tanto en el frente interno y externo.
viernes, 7 de mayo de 2010
LA SEGURIDAD NUESTRA DE CADA DÍA
El reciente ataque cobarde y abusivo contra efectivos de la policía nacional y trabajadores del programa de erradicación de cultivos de coca en el distrito de José Crespo y Castillo, puso nuevamente en evidencia la alianza entre el terrorismo y el narcotráfico. Hasta cuándo va a continuar esta violencia, cuántas muertes más de inocentes se van a permitir, qué estamos esperando que ocurra: que se generalice esta violencia, que se llegue a situaciones sin control. Ya es hora que el gobierno y las autoridades, sobre todo aquellas que están comprometidos con la seguridad, se manifiesten y pongan coto a este problema; y, de una vez por todas, se establezcan políticas destinadas a combatir esta lacra. Ya no más decisiones apresuradas frente a hechos como lo suscitado el último 27 de abril en Aucayacu, o el 29 en la zona del VRAE.
Qué espera la clase política nacional para comprometerse verdaderamente en hacer frente a este problema; dónde están aquellos políticos, los dirigentes cocaleros; no se han manifestado, no han tomado posición frente a estos hechos. Es momento que definan su posición: o están de lado de la legalidad, de la paz; o, bajo el argumento de la defensa del cultivo ancestral de la hoja de la coca, están a favor del cultivo ilegal, del narcotráfico y del terrorismo.
Cuántas vidas más de policías, militares y civiles inocentes, cuántas familias más van a tener que quedar en la orfandad gracias a esta demencial actividad; porqué algunos tienen que pagar con sus vidas y la tranquilidad de sus hogares; mientras otros se llenan los bolsillos con grandes sumas de dinero producto de esta demencial alianza entre narcotraficantes que, en su afán de garantizar sus ilícitos negocios, no dudan en aliarse con los terroristas.
Los especialistas en temas de narcotráfico estiman que aproximadamente 22 millones de soles se mueven gracias al narcotráfico en el Perú; cuánto de este dinero va a parar en los bolsillos de los terroristas que matan policías, militares y civiles para facilitar el narcotráfico; cuánto va a parar a los bolsillos de aquellos que fungen de dirigentes de gremios vinculados al cultivo de la hoja de la coca y –luego- políticos; cuánto de este dinero será usado para financiar campañas políticas en las próximas elecciones. Para evitar esto, será suficiente con la firma de compromisos de los políticos para evitar la infiltración del narcotráfico en las organizaciones políticas. Creo que no; más aún, si sabemos que casi nadie o muy pocos cumplen con sus promesas u honran con su palabra.
Frente a estos hechos, recae la responsabilidad en nosotros, los ciudadanos, para exigir a la clase política en las próximas elecciones, su transparencia frente a posibles vínculos con estas lacras sociales, el deslinde y posición al respecto, así como de tener políticas públicas coherentes para enfrentar y evitar en el futuro la generalización y el descontrol de la violencia del narcotráfico y el terrorismo. Entonces, escojamos a quien pueda –verdaderamente- representarnos en los próximos años, quien nos permita vivir en paz con la seguridad del caso, quien evite la continuidad de las muertes de inocentes sin ningún sentido, quien haga que nuestro país no llegue a ser considerado violento e inseguro.
El crecimiento económico y el nuevo posicionamiento del país en la economía mundial debe ir de la mano con un clima de seguridad y tranquilidad que permita que este crecimiento sea constante, por lo que es necesario que todos nos involucremos en este objetivo, sin distinción alguna y apoyemos a nuestras Fuerzas Armadas y Policía Nacional y a todas las autoridades comprometidas en la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo. No dejemos que esta lacra continúe haciendo más daño a nuestro país.
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