Cuánto de cierto tendrá lo manifestado por Vladimiro Montesinos Torres durante la reciente audiencia judicial llevada a cabo en la Base Naval del Callao, respecto al papel que vendría cumpliendo el actual Gerente General del canal de la Av. San Felipe, el señor Javier Urrutia. Si verdaderamente fuera un espía, qué razones han llevado a Montesinos a hacer estas revelaciones, estaría buscando beneficiarse o crear una “cortina de humo” para obtener ventaja en el proceso que enfrenta o -es que en verdad- él conoce las verdaderas actividades y razones de la presencia del directivo de dicho canal en nuestro país.
Se hace necesario que los medios de comunicación y los periodistas independientes realicen una investigación profunda y se pronuncien para dejar en claro que los medios de comunicación social no pueden – ni deben - ser utilizados con fines oscuros; nadie debe llegar a dirigir un medio de comunicación para que a través de éste pueda servir como espía para un país vecino. Sabemos que los medios de comunicación no sólo obtiene o reciben información que día a día informan a la ciudadanía; por la misma función que cumplen, reciben -en muchas ocasiones- informaciones que son clasificadas, y que de ser difundidas pueden poner en peligro la seguridad nacional; pero este hecho no garantiza que esta información esté siendo utilizada o enviada a Chile. Porqué debemos de preguntarnos cuánta información maneja este canal de televisión, cuánta información clasificada habría llegado a los directivos de este medio, y qué destino le habrían dado.
No me imagino cuántos periodistas de renombrada trayectoria estén siendo utilizados, con su anuencia o subrepticiamente para obtener información, que luego esté siendo utilizada para fines nada santos y que a la larga faciliten a Chile tener un conocimiento, cada día mayor, de los asuntos internos o externos del Perú y hacia dónde va, cuáles son sus proyecciones, que está haciendo frente al avance de los países vecinos; todo esto les serviría para que puedan afinar sus estrategias que les permita bloquearnos e impedir nuestro constante crecimiento.
En este aspecto, gran responsabilidad tienen las autoridades nacionales. Nadie se ha pronunciado al respecto, como si a nadie le importara la seguridad nacional; si bien es cierto, la empresa privada tiene la libertad de contratar a la persona que considera idónea para que conduzca y represente, considero que un medio de comunicación es un asunto muy delicado, muy susceptible por la misma labor que desarrolla y en él no podría haber lugar para un extranjero, menos si se trata de un país que ha dado claras muestras de pretender obtener información de todo tipo del nuestro. Surge la pregunta: ¿aceptarían -los chilenos- que un peruano dirija un medio de comunicación de gran cobertura en su país?. Estoy seguro que no; conocemos cual es el tratamiento que ese país brinda a nuestras inversiones y profesionales.
La clase empresarial peruana tiene –también- una gran responsabilidad en este sentido. La razón ser de una empresa es la obtención de ganancias y beneficios, pero esto debe darse dentro del marco que garantice la seguridad de nuestro territorio, de nuestra nación. Quizá, los empresarios peruanos tendrían meditar un poco más al momento de contratar a los profesionales idóneos para conducir las empresas, sobretodo las vinculadas a las telecomunicaciones.
Como sabemos, la seguridad nacional no sólo depende de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional; también depende de nosotros los ciudadanos y de nuestro accionar. Considero necesario que tomemos conciencia del rol que cada uno de los peruanos tenemos para con nuestra patria, no esperemos que otros nos defiendan cuando se produzca un problema, construyamos las bases -desde donde nos encontremos- para ser un país grande, con una seguridad garantizada tanto en el frente interno y externo.
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