miércoles, 27 de abril de 2011

Caja de problemas

Uno de los principales problemas que tendrá que solucionar el gobierno entrante será –sin duda– la situación que viene atravesando la Caja de Pensiones Militar - Policial, toda vez que este ente involucra a instituciones tutelares del Estado que tienen como responsabilidad la seguridad interna y externa del país. Descuidar dicho sector no solo pone en riesgo a las pensiones del personal policial y militar en situación de retiro; si no, también, provocaría una inestabilidad en el personal del servicio activo.
En el actual gobierno, así como en el anterior, no hubo capacidad de solucionar el grave problema de la Caja de Pensiones Militar - Policial, así como tampoco las remuneraciones del personal policial y militar en actividad; muy por el contrario, contribuyeron a la inestabilidad de este sector dejando de aportar lo que corresponde al Estado, incrementando –de esta manera– la deuda a la CPMP, y que a la fecha ascienda aproximadamente a 1,500 millones de Nuevos Soles, esto sin contar los intereses que se vienen generando.
Si el gobierno de Alejandro Toledo hubiese destinado el dinero recuperado por los actos de corrupción de la década del ‘90, posiblemente el problema de la deuda a la CPMP se hubiese reducido considerablemente, debido a que esta institución fue la más afectada por los actos de corrupción.
El gobierno de Alan García, lejos de adoptar medidas que logren recuperar la capacidad de la CPMP y así esta pueda cumplir sus obligaciones con el personal policial y militar en situación de retiro, muy por el contrario, emitió el D.U. 013-2011, mediante el cual pretende apoderarse de los activos de esta institución, obligándola a otorgar en fideicomiso los patrimonios de ésta, para recibir a cambio la suma de 150 millones de Nuevos Soles. Si tenemos en cuenta que el Estado le adeuda 1,500 millones de Nuevos Soles, ¿cómo es que pretende solicitar en fideicomiso parte de los bienes de esta institución?; más aun, si lo que va entregar representa la décima parte de lo que adeuda.
Creemos que, lejos de dar solución, existe una orientación a desarticular todo el aparato de seguridad del Estado, ya que con esta actitud lo único que provoca es crear un desinterés e inestabilidad en los institutos castrenses. Hasta ahora no solo se está conforme con haberlos relegado, sino que pareciera que la intención va más allá: desarticularlos.
Frente a este tema tan complejo, ¿qué posición adoptarán los dos candidatos a la Presidencia?, considerando que se requieren medidas urgentes para no permitir el colapso. Estamos seguros que cada uno de los integrantes de las instituciones militares y policiales estará atento al pronunciamiento de cuáles serán las medidas a adoptar; pero –ojalá– que no sean como en años anteriores: solo promesas, que realmente nunca solucionaron largos años de postergación.
Adicionalmente a esta situación, los candidatos, también deberían plantear programas concretos que permitan en el más corto plazo posible –una repotenciación y modernización de todas estas instituciones, ya que es muy necesaria la mejora de la seguridad interna y externa de nuestro país. Ya es hora que quienes asumen la más alta responsabilidad, adopten las medidas más idóneas y asignen los presupuestos adecuados para así tener instituciones capaces de responder ante cualquier eventualidad o hecho que ponga en riesgo la seguridad de la nación en su conjunto.

miércoles, 20 de abril de 2011

Etapa de decisiones

A la mayoría de los peruanos no nos convencen, como aspirantes a la presidencia de la republica, los candidatos que pasaron a la segunda vuelta electoral. Dado que no existen otras alternativas para elegir a quien nos represente y dirija el destino de nuestro país en los próximos cinco años, igual tenemos que hacerlo. Gran sector de la población que no votó por estos dos candidatos volverá a elegir tan igual como sucedió en el año 2006, entonces votarán por el mal menor; y, nos preguntamos: quién es el mal menor? Esto dependerá de cómo cada uno de los ciudadanos analice los distintos factores, como: el plan de gobierno, la personalidad de cada candidato, los planteamientos de su gobierno, y si son consecuentes con sus ideales, las tendencias y los vínculos con la corrupción del pasado.
Probablemente, si tuviéramos objetivos nacionales bien definidos, de seguro que sería mucho más factible analizar los planes de gobierno, ya que se supone que estos deberían responder a dichos objetivos. El acuerdo nacional elaborado en el Gobierno de Alejandro Toledo y el Plan nacional del Bicentenario –El Perú al 2021, elaborado en la presente gestión gubernamental no sirvieron de mucho. Esto se debió a que no fueron aprobados por una norma que obligue a los candidatos a tomar como referencia los planteamientos de dichos documentos, entonces la diferencia entre los planes de gobierno sería la estrategia de cada uno de ellos para lograr los mismos objetivos, pero ahora nada de eso ocurre; por ello, existen planteamientos que fueron considerados como estatistas y retrospectivos, y los que continúan con los lineamientos que permitió tener un crecimiento económico como hasta ahora. Es de vital importancia saber escoger qué Plan de Gobierno es el correcto. Pero, surge la gran interrogante: realmente cumplirán con su plan de gobierno o es que solo fue presentado para cumplir con las exigencias del JNE? Y, lo más preocupante aun serían los planteamientos del candidato de Gana Perú, quien mencionó que revisaría y reformularía su plan de Gobierno y –seguramente– eliminará o maquillará aquello que le vienen cuestionando. De ser así, el producto final servirá realmente como guía de gobierno, o simplemente para captar los votos y resultar elegido como futuro presidente y –una vez llegado al gobierno– se olvidará de todo, y realizará lo que siempre propuso desde sus inicios en su vida política. En tal sentido y en este contexto, la candidata de Fuerza 2011 tendría cierta ventaja, ya que sus planteamientos son más coherentes con las políticas que han permitido el crecimiento del país. Otro factor de suma importancia es el tema de la lucha contra la corrupción, y al respecto debemos señalar que ambos candidatos tienen mucho que explicar y deslindar para que el pueblo tome una buena decisión. En este tema, la candidata por Fuerza 2011 se encontraría en aparente desventaja por ser hija de Alberto Fujimori, sentenciado por corrupción y violación de los DDHH. Pero, el candidato por Gana Perú tampoco se libra; basta recordar la acusación del caso Madre Mía, que últimamente salió a la luz; lo más increíble es que para que dicho proceso se archive, lograron que el único testigo se retracte de las acusaciones contra Ollanta Humala. La pregunta es: ¿a cambio de qué o de cuánto?; ¿acaso esto no es corrupción? Otro hecho que no se pudo establecer fehacientemente es el levantamiento de Locumba en el cual participó el candidato de Gana Perú, o es que fue una cortina de humo para la fuga de Vladimiro Montesinos o simplemente es una casualidad, el único que puede aclarar dicha situación es este último personaje, que de seguro guarda muchos secretos. Finalmente, la decisión más importante en el próximo 5 de junio está en cada uno de nosotros, los ciudadanos, pues debemos de tomarnos el tiempo necesario, analizar y elegir al candidato que consideremos capaz para conducir el destino de nuestro país.

lunes, 18 de abril de 2011

Vox Populi, Vox Dei

Como vemos, algunos analistas políticos ya se manifestaron, y –lo mismo– gran sector de la población pensará similar respecto al resultado de las elecciones generales. Ello refleja el sentir del gran sector de la población que se vio relegada y menos favorecida durante los últimos años, pese a la bonanza económica, al crecimiento sustancial y la gran publicidad por los dos últimos gobiernos. Creemos que verdaderamente sin tener que salir a las calles, y sin recurrir a la violencia el pueblo más necesitado dio a conocer su insatisfacción frente a las políticas que se vienen adoptando respecto a la distribución de los recursos.
El resultado de esta contienda se debe –sencillamente– a quienes mayoritariamente depositaron su voto a favor de los dos candidatos que resultaron ganadores en esta primera contienda electoral, ya que provienen de los sectores C, D y E, donde se concentra la gran clase trabajadora, los menos favorecidos, quienes participaron en muchas ocasiones de cuanta protesta se haya generado en el país por diferentes motivos; son ellos quienes en la esperanza de revertir la situación que hasta hoy les fue adversa, optaron por votar por los candidatos con quienes más se identificaron, y quienes por distintas razones tienen mucha ascendencia sobre estos segmentos sociales. Ante esta situación, nos enfrentamos a dos posiciones, a dos candidatos con algunas similitudes en sus planteamientos. Ahora bien, por quién debemos o tenemos que votar en esta segunda vuelta electoral; es allí donde hay que analizar realmente qué le conviene más al Perú, quién de los dos candidatos es el mejor, cuál de ellos tiene los mejores planteamientos, dejando de lado el resentimiento, el negativismo que a muchos caracteriza, analizando a cabalidad los planes de gobierno, las estrategias que han de seguir; asimismo, no debemos de calificar obedeciendo a sentimentalismos u odios, sino con la razón, que bastante falta nos hace al pueblo peruano. Es muy probable que ambos candidatos en los próximos días rediseñen su campaña con miras a la segunda vuelta; y, en esta reestructuración, analizarán sus planes de gobierno. Esperamos que, de esta manera, no haya doble discurso, y que lo que expresen no sea distinto a sus planes y proyectos de gobierno. Por ejemplo, hasta ahora no entendemos por qué el candidato de Gana Perú no supo explicar su Plan de Gobierno, y éste difiere con el compromiso que firmó ante la prensa nacional; a qué se debió el diferente planteamiento en el debate, y por qué no se ha basado en su Plan de gobierno. ¿Por qué adopto otra postura? Efectivamente, esto es lo que debe llamarnos seriamente la atención y –lógicamente– son estos argumentos que hacen que gran sector de la clase política partidaria con las políticas que se adoptaron durante los últimos años y que utilizaron para darle un crecimiento sostenido a la economía nacional no confíen en los últimos planteamientos realizados por el candidato de Gana Perú, durante los días previos a las elecciones hubo contradicciones entre el candidato a la presidencia y los candidatos al Congreso, mientras que Ollanta Humala defendía su nuevo planteamiento, los otros defendían lo determinado en su plan de gobierno. Entonces, ¿a quién creer? Esperemos que, para esta segunda vuelta, los planteamientos sean más coherentes, más definidos, más estructurados, y que –realmente– respondan a políticas que garanticen el crecimiento económico como hasta ahora; para lo cual, necesitaríamos una mejor distribución en las clases más necesitadas, y en aquellos sectores que fueron menos favorecidos durante los últimos años. Una de las falencias evidentes en los planteamientos realizados por los candidatos, antes de las elecciones pasadas, fue –sin duda– lo vinculado a la seguridad interna, externa y sobre las instituciones que involucran a este tan importante tema. Esperamos que, ahora tengan el tiempo suficiente para plantear y estructurar las políticas que adoptarían en un eventual gobierno; pero con la finalidad que éstas sí debieran cumplirse; y, en este contexto, exigir al gobierno saliente que, por lo menos cumpla con presentar el proyecto de reestructuración de los sueldos de los militares y policías y sobre todo termine con tanta postergación a estos vitales sectores.

viernes, 8 de abril de 2011

Señores candidatos: ¿Y la seguridad nacional?

En el debate presidencial ninguno de los candidatos tuvo planteamientos claros en cuanto al tema de seguridad, ya que este problema no solo es culpa de ellos, sino también de todos aquellos quienes diseñaron el debate, puesto que indujeron a éstos a realizar sus planteamientos desde el punto de vista interno, como la inseguridad ciudadana y el incremento de la criminalidad del narcotráfico. Y es que, en realidad, no solo estos temas engloban la seguridad..
Es importante entender como seguridad a las condiciones necesarias que el país necesita para desarrollarse dentro de un clima de paz, involucrando de esta manera tanto la seguridad interna como externa y a las instituciones comprometidas en el tema. Tomando en cuenta la definición de seguridad, podemos señalar que es necesario que se involucre los temas como defensa nacional, defensa del territorio, los intereses del país, lógicamente el orden interno, la criminalidad, el narcotráfico y el terrorismo e incluso los conflictos sociales que en muchas ocasiones nacen como una forma de reivindicación social justificable. Pero, según el desarrollo y la evolución, van cambiando y adoptando posiciones con tendencias políticas alejadas de los verdaderos propósitos iniciales. Como observamos, es evidentemente claro que quienes promueven estos actos dejan de lado los intereses sociales, intereses de la comunidad, para obtener beneficios personales. Probablemente, se trató vagamente el tema de los conflictos sociales y no se profundizó verdaderos análisis de las motivaciones de quienes los promovieron, ya que estos inician con determinadas demandas sociales y finalizan siendo influenciadas por tendencias y aspiraciones políticas, como el caso del promotor del “Baguazo”, que pretendió ser candidato a la presidencia de la República. Pero cuánto daño le causó al país estos hechos, en muchas ocasiones paralizaron determinadas zonas de nuestro territorio, como el bloqueo de las carreteras, impidiendo el libre tránsito de las personas, incluso ellos exigen respeto, reclaman derechos y no respetan los derechos de quienes no están de acuerdo con sus reclamos. Asimismo, ahuyentan la inversión privada, en su mayoría bajo el pretexto de la defensa de la ecología, en algunos casos justificables, pero en la mayoría tienen consignas y tendencias políticas, entonces nos preguntamos para quién trabajan. Si bien es cierto descubrir todo esto, enfrentarse a los conflictos sociales, al narcotráfico, al terrorismo, a las amenazas externas, requiere de políticas de estado bien estructuradas, no de medidas cortoplacistas para salir del paso, el país necesita crecer en todos los campos, es así que los próximos aspirantes al sillón de Pizarro deberían de tener claro el concepto de seguridad, ya que este término tan sencillo abarca una amplitud en lo que se debe realizar para el desarrollo del Perú. Efectivamente, quienes se encuentran más comprometidos en este tema por la función que desarrollan son los miembros de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, indudablemente no estarán satisfechos con lo expuesto por los candidatos en el debate del domingo, de seguro que esperaban más de ellos, y sobre todo porque vienen siendo relegados gobierno tras gobierno. Solo uno o dos de ellos pusieron énfasis en este tema, puesto que no les resulta fundamental para su gobierno, es como si estuviese considerado en segundo plano, ni el candidato que proviene de las canteras del Ejército Peruano tuvo planteamientos claros al respecto, quizá sea porque considera que le pueda ser dañino para sus objetivos de alcanzar a la presidencia o tal vez piense que al tratar este tema o ponerle cierto énfasis podría restarle los votos ya ganados según las encuestas. Finalmente, esperamos que el tema de seguridad tan relevante para el desarrollo del país sea evaluado con pinzas por los candidatos y aquel que llegue a la presidencia de la República adopte políticas claras de estado y no como hasta hoy se viene desarrollando.