lunes, 18 de abril de 2011

Vox Populi, Vox Dei

Como vemos, algunos analistas políticos ya se manifestaron, y –lo mismo– gran sector de la población pensará similar respecto al resultado de las elecciones generales. Ello refleja el sentir del gran sector de la población que se vio relegada y menos favorecida durante los últimos años, pese a la bonanza económica, al crecimiento sustancial y la gran publicidad por los dos últimos gobiernos. Creemos que verdaderamente sin tener que salir a las calles, y sin recurrir a la violencia el pueblo más necesitado dio a conocer su insatisfacción frente a las políticas que se vienen adoptando respecto a la distribución de los recursos.
El resultado de esta contienda se debe –sencillamente– a quienes mayoritariamente depositaron su voto a favor de los dos candidatos que resultaron ganadores en esta primera contienda electoral, ya que provienen de los sectores C, D y E, donde se concentra la gran clase trabajadora, los menos favorecidos, quienes participaron en muchas ocasiones de cuanta protesta se haya generado en el país por diferentes motivos; son ellos quienes en la esperanza de revertir la situación que hasta hoy les fue adversa, optaron por votar por los candidatos con quienes más se identificaron, y quienes por distintas razones tienen mucha ascendencia sobre estos segmentos sociales. Ante esta situación, nos enfrentamos a dos posiciones, a dos candidatos con algunas similitudes en sus planteamientos. Ahora bien, por quién debemos o tenemos que votar en esta segunda vuelta electoral; es allí donde hay que analizar realmente qué le conviene más al Perú, quién de los dos candidatos es el mejor, cuál de ellos tiene los mejores planteamientos, dejando de lado el resentimiento, el negativismo que a muchos caracteriza, analizando a cabalidad los planes de gobierno, las estrategias que han de seguir; asimismo, no debemos de calificar obedeciendo a sentimentalismos u odios, sino con la razón, que bastante falta nos hace al pueblo peruano. Es muy probable que ambos candidatos en los próximos días rediseñen su campaña con miras a la segunda vuelta; y, en esta reestructuración, analizarán sus planes de gobierno. Esperamos que, de esta manera, no haya doble discurso, y que lo que expresen no sea distinto a sus planes y proyectos de gobierno. Por ejemplo, hasta ahora no entendemos por qué el candidato de Gana Perú no supo explicar su Plan de Gobierno, y éste difiere con el compromiso que firmó ante la prensa nacional; a qué se debió el diferente planteamiento en el debate, y por qué no se ha basado en su Plan de gobierno. ¿Por qué adopto otra postura? Efectivamente, esto es lo que debe llamarnos seriamente la atención y –lógicamente– son estos argumentos que hacen que gran sector de la clase política partidaria con las políticas que se adoptaron durante los últimos años y que utilizaron para darle un crecimiento sostenido a la economía nacional no confíen en los últimos planteamientos realizados por el candidato de Gana Perú, durante los días previos a las elecciones hubo contradicciones entre el candidato a la presidencia y los candidatos al Congreso, mientras que Ollanta Humala defendía su nuevo planteamiento, los otros defendían lo determinado en su plan de gobierno. Entonces, ¿a quién creer? Esperemos que, para esta segunda vuelta, los planteamientos sean más coherentes, más definidos, más estructurados, y que –realmente– respondan a políticas que garanticen el crecimiento económico como hasta ahora; para lo cual, necesitaríamos una mejor distribución en las clases más necesitadas, y en aquellos sectores que fueron menos favorecidos durante los últimos años. Una de las falencias evidentes en los planteamientos realizados por los candidatos, antes de las elecciones pasadas, fue –sin duda– lo vinculado a la seguridad interna, externa y sobre las instituciones que involucran a este tan importante tema. Esperamos que, ahora tengan el tiempo suficiente para plantear y estructurar las políticas que adoptarían en un eventual gobierno; pero con la finalidad que éstas sí debieran cumplirse; y, en este contexto, exigir al gobierno saliente que, por lo menos cumpla con presentar el proyecto de reestructuración de los sueldos de los militares y policías y sobre todo termine con tanta postergación a estos vitales sectores.

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