A la mayoría de los peruanos no nos convencen, como aspirantes a la presidencia de la republica, los candidatos que pasaron a la segunda vuelta electoral. Dado que no existen otras alternativas para elegir a quien nos represente y dirija el destino de nuestro país en los próximos cinco años, igual tenemos que hacerlo. Gran sector de la población que no votó por estos dos candidatos volverá a elegir tan igual como sucedió en el año 2006, entonces votarán por el mal menor; y, nos preguntamos: quién es el mal menor? Esto dependerá de cómo cada uno de los ciudadanos analice los distintos factores, como: el plan de gobierno, la personalidad de cada candidato, los planteamientos de su gobierno, y si son consecuentes con sus ideales, las tendencias y los vínculos con la corrupción del pasado.
Probablemente, si tuviéramos objetivos nacionales bien definidos, de seguro que sería mucho más factible analizar los planes de gobierno, ya que se supone que estos deberían responder a dichos objetivos. El acuerdo nacional elaborado en el Gobierno de Alejandro Toledo y el Plan nacional del Bicentenario –El Perú al 2021, elaborado en la presente gestión gubernamental no sirvieron de mucho. Esto se debió a que no fueron aprobados por una norma que obligue a los candidatos a tomar como referencia los planteamientos de dichos documentos, entonces la diferencia entre los planes de gobierno sería la estrategia de cada uno de ellos para lograr los mismos objetivos, pero ahora nada de eso ocurre; por ello, existen planteamientos que fueron considerados como estatistas y retrospectivos, y los que continúan con los lineamientos que permitió tener un crecimiento económico como hasta ahora. Es de vital importancia saber escoger qué Plan de Gobierno es el correcto. Pero, surge la gran interrogante: realmente cumplirán con su plan de gobierno o es que solo fue presentado para cumplir con las exigencias del JNE? Y, lo más preocupante aun serían los planteamientos del candidato de Gana Perú, quien mencionó que revisaría y reformularía su plan de Gobierno y –seguramente– eliminará o maquillará aquello que le vienen cuestionando. De ser así, el producto final servirá realmente como guía de gobierno, o simplemente para captar los votos y resultar elegido como futuro presidente y –una vez llegado al gobierno– se olvidará de todo, y realizará lo que siempre propuso desde sus inicios en su vida política. En tal sentido y en este contexto, la candidata de Fuerza 2011 tendría cierta ventaja, ya que sus planteamientos son más coherentes con las políticas que han permitido el crecimiento del país. Otro factor de suma importancia es el tema de la lucha contra la corrupción, y al respecto debemos señalar que ambos candidatos tienen mucho que explicar y deslindar para que el pueblo tome una buena decisión. En este tema, la candidata por Fuerza 2011 se encontraría en aparente desventaja por ser hija de Alberto Fujimori, sentenciado por corrupción y violación de los DDHH. Pero, el candidato por Gana Perú tampoco se libra; basta recordar la acusación del caso Madre Mía, que últimamente salió a la luz; lo más increíble es que para que dicho proceso se archive, lograron que el único testigo se retracte de las acusaciones contra Ollanta Humala. La pregunta es: ¿a cambio de qué o de cuánto?; ¿acaso esto no es corrupción? Otro hecho que no se pudo establecer fehacientemente es el levantamiento de Locumba en el cual participó el candidato de Gana Perú, o es que fue una cortina de humo para la fuga de Vladimiro Montesinos o simplemente es una casualidad, el único que puede aclarar dicha situación es este último personaje, que de seguro guarda muchos secretos. Finalmente, la decisión más importante en el próximo 5 de junio está en cada uno de nosotros, los ciudadanos, pues debemos de tomarnos el tiempo necesario, analizar y elegir al candidato que consideremos capaz para conducir el destino de nuestro país.

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