Para graficar la proximidad de la segunda vuelta electoral, es probable que casi la totalidad de electores ya deben haber definido su preferencia, pese al resultado de las últimas encuestas. Los indecisos y los votos en blanco se han reducido considerablemente, pero aún hay un porcentaje que falta por definir su voto; y de ellos dependerá quién será nuestro próximo presidente.
Quizá uno de los principales factores que conlleva a tal indecisión del electorado, sea debido a que no existe una norma que obligue a los candidatos a tener un solo planteamiento, una sola hoja de ruta, para graficar mejor desde la inscripción ante el JNE hasta que culmine todo el proceso electoral, incluyendo –obviamente– la etapa de la segunda vuelta electoral. Si bien es cierto, en la actual contienda electoral, como en ninguna anterior la ciudadanía y los medios de comunicación centraron su atención en los planes de gobierno de los candidatos a la presidencia, esto con la finalidad de no cometer los mismos errores de las elecciones pasadas y no elegir al mejor orador, el que hace mayor promesas, al que ofrece mayor dadivas, o cualquier otro beneficio a la ciudadanía; pero, al final, en el caso de resultar elegidos no existe relación alguna con lo prometido.Gracias a la madurez que viene alcanzando el electorado nacional, al acceso a las informaciones; y, en gran parte, al rol que vienen desarrollando los medios de comunicación, quienes se encargaron de investigar y publicar las hojas de vida de los candidatos, los planteamientos y el contenido de los planes de gobierno de los mismos, en algunos casos convincentes y en otros con cierta incertidumbre. Todo ello contribuyó a la permanencia de dichos candidatos y, asimismo, a la indecisión por quién votar. Posiblemente sea difícil decidir quién es el mejor o, como dicen algunos, quien es el mal menor.
Estas elecciones deben servir de ejemplo para que las próximas sean mejores y para tal caso el próximo Congreso Nacional y el JNE, jueguen un rol muy importante, puesto que no solo se debe presentar un plan de gobierno, sino deberían promulgarse normas para obligar a los candidatos a que, de resultar elegidos, cumplan con los planteamientos que realizaron, porque –se entiende– ellos provienen de estudios realizados, de consenso entre todos los partidarios, por tanto, deben ser vinculantes.
¿Qué está pasando en la actualidad? Si bien es cierto, la Ley de Partidos Políticos sirvió para reglamentar los procedimientos que deberían seguir estas organizaciones, mas no obliga a los que resulten elegidos a cumplir con su Plan de Gobierno; un intento en esta dirección lo dio el JNE con la Resolución N° 5004-2010-JNE del 27 de diciembre del 2010, mediante la cual se aprueba el Reglamento de Inscripción de las Fórmulas y Listas de Candidatos con motivo de las Elecciones Generales del 2011. En el acápite 32, se señala el ingreso del Plan de Gobierno y Formato Resumen en el portal del JNE, que a la letra dice “Bajo ninguna circunstancia se admitirán pedidos o solicitudes para modificar el Plan de Gobierno (o Plan de Trabajo en el caso del Parlamento Andino) con posterioridad a la inscripción de la lista de candidatos”. Entonces, nos preguntamos: ¿qué hay de los compromisos y la hoja de ruta de Gana Perú? En el rigor, no tendrían ninguna validez.
Esto revela una gran contradicción en el candidato de Gana Perú. Si, ahora no respeta la norma dictada por el JNE, puesto que es evidente ante todos que cambió su Plan de Gobierno inicial y, de seguir así, entonces está infringiendo una norma emanada del JNE que dio los parámetros para las elecciones generales de este año. Queda una gran duda que, de ser elegido presidente el candidato de Gana Perú, cumpla cabalmente su Plan de Gobierno.



