jueves, 4 de agosto de 2011

Mensaje esperanzador

El primer mensaje presidencial resultó ser lo que muchos esperaban. Si bien es cierto continuó con las promesas y compromisos que se hicieron en la campaña, quizá lo único que faltó –en algunos temas- fue fijar plazos o proponer proyectos de ley que deberían ser aprobados por el nuevo Congreso. Pero, en general, fue un mensaje esperanzador, tan solo esperamos los hechos como consecuencia de las palabras.
Entre los temas más resaltantes podemos destacar el referido a las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional en cuanto al tema salarial que -hasta ahora- ha sido postergado por los últimos gobiernos. Al respecto, expresó el flamante presidente de la República que se realizarán los ajustes que sean necesarios para eliminar las brechas existentes entre los sueldos de los altos oficiales con los de menor grado. Además, se mantendrán las pensiones renovables.
De esta manera, se ha generando un clima de esperanza y tranquilidad, tal vez hubiese redondeado dicho planteamiento estableciendo plazos, ya que es cierto que tratar de corregir el sistema salarial actual y otorgar un sueldo acorde con la función y labor que desarrolla este grupo humano no será factible en un corto plazo o de un solo acto, por lo que es necesario fijar plazos y procedimientos.
Otros asuntos importantes constituyen la lucha contra la corrupción y la lucha contra la delincuencia, que tanto daño vienen ocasionando a la economía y la seguridad de la ciudadanía. Estos graves problemas deben combatirse con políticas y decisiones de Estado como se pretende o -por lo menos- se tiene la intención de realizar.
Asimismo, debemos entender que la lucha contra la corrupción tendrá gran influencia en la delincuencia, simplemente porque al combatir esta lacra se logrará en gran medida que los que delinquen cumplan con las penas por los delitos o faltas que hayan realizado, evitándose –de esta manera- la impunidad de los delincuentes.
Otro factor que causa profundo daño a la economía y afecta al erario nacional es la evasión tributaria. Este tema casi no fue tratado en el mensaje presidencial. Además, existen grandes evasores que nunca fueron sancionados. Este tipo de conductas deben ser consideradas como un delito grave contra el Estado, ya que aquellos que evaden impuestos no lo hacen con sumas irrisorias, sino con grandes cantidades que muy bien pueden servir para invertir en las necesidades importantes del pueblo peruano, así como la lucha contra la pobreza.
Hasta ahora la Sunat aún no conoce cuántos verdaderamente evaden al fisco, cuántos son sancionados, los que son denunciados simplemente recurren al Poder Judicial e impiden los cobros y las medidas coercitivas de esta entidad.
Esperamos –sinceramente- que los dichos se transformen en hechos por el bien de nuestro Perú, sobre todo de los sectores postergados. El mensaje presidencial nos devuelve la esperanza, amén de los incidentes suscitados, que deben quedar en lo anecdótico, y pongámonos a trabajar por el tan ansiado desarrollo en democracia.

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