viernes, 12 de agosto de 2011

Lucha frontal contra la delincuencia

Recientemente hemos sido testigos de algo que casi siempre ocurre: si la delincuencia afecta a una persona importante, recién –en ese momento– se pone sobre el tapete este grave problema. En esta oportunidad tuvo que resultar como víctima la hija de un congresista, acto por demás repudiable. Frente a este suceso, recién reacciona la clase política, exigiendo al Gobierno medidas inmediatas, con partidas y recursos extraordinarios.
El problema de la seguridad ciudadana debe ser visto en forma integral; los políticos tienen que estudiar la forma de enfrentar a la criminalidad, convergiendo –para ello– la disposición y el compromiso de diversos sectores.
El Estado, por medio del Gobierno, debe diseñar las políticas adecuadas para enfrentar este problema, con objetivos claros, definiendo responsabilidades y compromisos de cada uno de los actores; quienes, además, deben interactuar e interrelacionarse desde su lugar, sin afán protagónico alguno.
Otra entidad con gran responsabilidad es el Congreso de la República, ya que es este poder del Estado el que legisla, deroga y modifica las leyes. En tal sentido, frente a una determinada problemática, en vez de buscar culpables y, lejos de dedicarse a sesiones infructuosas, debería promover estudios que permitan conocer a fondo los problemas; entonces, a partir de ese punto, dictar normas que respondan a las necesidades del pueblo, situación que actualmente no se refleja debido a que las normas existentes les brindan concesiones o beneficios, que a la larga sería un premio para el delincuente.
Debemos resaltar que, al existir normas ambiguas permisibles, el Poder Judicial –o algunos jueces– no se articulan a las necesidades de la sociedad; simplemente dan la impresión que para ellos la sociedad no existe, apelando a su discrecionalidad, su independencia, justificando su accionar como si ellos no fueran parte de la sociedad.
Cómo explicar que dicho delincuente salió tantas veces de la prisión, pese a ser denunciado por robo agravado. Tuvo que herir a la hija de un político para recién ahora el fiscal pida cadena perpetua. ¿Y el resto de las víctimas qué? ¿O es que aquellos quienes somos ciudadanos comunes no tenemos los mismos derechos?
Finalmente, no debemos olvidar que la Policía Nacional es el eslabón más importante para garantizar la seguridad de la ciudadanía y por ello requiere de un mayor compromiso, no solo de los que se encuentran en las calles o de los que investigan los delitos, sino de aquellos que los comandan y quienes dan la cara frente a las carencias y necesidades, pues de ellos depende la preparación de los efectivos.
Asimismo, la logística, la dotación de los recursos necesarios para que el efectivo policial cumpla con su deber, ya que para nadie es un secreto que no les otorgan ni municiones para las armas de reglamento que portan, ni los uniformes; pero ello, no debe ser motivo para que deje desguarnecida a la población, puesto que tienen un compromiso asumido con la Patria y la sociedad. Tan solo esperamos que el actual gobierno tenga mayor compromiso con ellos.

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