miércoles, 2 de noviembre de 2011

Rol del Estado y la seguridad

Nuestro país es un claro ejemplo de lo nefasto que puede ser la violencia, a lo largo de dos décadas nos quedamos relegados frente a otros países que no afrontaron este problema; más aun con la destrucción de infraestructura de servicio público, amén del impedimento de ingreso de capitales extranjeros para el desarrollo de proyectos o inversiones que pudieron generar bienestar a nuestra población.
Uno de los roles primordiales del Estado es el diseño de políticas que permitan enfrentar estos temas. Las amenazas, tanto internas como externas, el terrorismo, el crimen organizado que actualmente traspasa fronteras requieren de políticas estructurales, con enfoques multidisciplinarios y el compromiso de todos los sectores para, de esta manera, poder enfrentar las amenazas que ponen en riesgo la estabilidad, la seguridad y la tranquilidad de la población.
El Perú está avanzando, pero aún faltan varios aspectos por corregir, uno de ellos es en el campo jurídico. Recordemos el atentado que sufrió la hija de un parlamentario; se formó una Comisión Especial en el Congreso para ver el tema de la seguridad ciudadana en el cual se harían correcciones para brindar las herramientas legales que permitan erradicar el avance delincuencial. Hasta ahora, solo se han adoptado decisiones mediáticas por parte del Ministerio del Interior.
En líneas precedentes solo hemos mencionado el problema de la delincuencia común. Pero, qué pasa con los temas más complejos como el terrorismo, el tráfico ilícito de drogas, el tráfico de armas, el contrabando; que no solo repercuten a nivel interno si no que traspasan las fronteras.
Lo más importante debe ser la articulación de todos los entes involucrados en dichos temas, dejando de lado los protagonismos, ya que son mayores dificultades para poder enfrentar estos problemas, sin duda alguna todos quieren tener el reconocimiento, así como dirigir, ser la cabeza visible son estas actitudes las que perjudican y no permiten el avance en la lucha contra estos flagelos que causan mucho daño a nuestro país.
El Estado peruano tiene una gran deuda con las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, porque los dos últimos gobiernos redujeron los presupuestos para gastos de mantenimiento de los actuales equipos, la modernización necesaria acorde con la realidad y desafíos, situación que conllevó a que éstas se sientan disminuidas.
Esperemos que el nuevo gobierno tome cartas en el asunto y se reviertan estos obstáculos; si bien es cierto que se dieron algunas señales al haber considerado partidas para el presupuesto del próximo año fiscal, solo queda esperar que se cumplan, entre ellos el tan ansiado aumento salarial, porque no solo se debe dotar con recursos tangibles, si no con lo más importante que son los recursos intangibles y de esta manera cumplir el compromiso con todos aquellos quienes por muchos años vieron sus derechos relegados.

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