Tal como ocurrió en la zona de San Martín de Pangoa, fue la Policía Nacional la que proporcionó la inteligencia y el diseño de las operaciones, contando con el apoyo de las Fuerzas Armadas para las acciones de incursión; esto nos demuestra que sí se puede trabajar en equipo. El ministro de Defensa quiso acaparar toda la atención en una apresurada conferencia de prensa.
Tras el anuncio de la caída del Camarada William, se generó una serie de controversias respecto a la verdadera identidad de este sujeto. Inicialmente, se mencionó que sería Rolando Cabezas Figueroa, ahora se dice que responde al nombre de Víctor Hugo Castro Ramírez; inclusive algunos expertos opinan que el abatido no sería un alto mando de Sendero. Por otro lado, para anunciar la captura de dos mujeres y el rescate de tres niños, el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas tan solo emitió un comunicado; nos preguntamos: ¿estos hechos no revisten mayor importancia o, simplemente, no quieren volverse a equivocar?
En el colmo de la desfachatez, un grupo perteneciente a la organización terrorista Sendero Luminoso –algunos en prisión, otros en libertad gracias a una serie de beneficios y estrategias legales– pretenden que sean tratados como a los integrantes de las FARC. Solo podríamos decir que las acciones que tome un gobierno en un país, respecto al tema de seguridad, no implica que deba ser vinculante para el nuestro, menos intentar convertirlas en un derecho para los terroristas. Lo que deberíamos exigir, como sociedad, es el cumplimiento del pago de la reparación civil que adeudan al Estado.
Tras el anuncio de la caída del Camarada William, se generó una serie de controversias respecto a la verdadera identidad de este sujeto. Inicialmente, se mencionó que sería Rolando Cabezas Figueroa, ahora se dice que responde al nombre de Víctor Hugo Castro Ramírez; inclusive algunos expertos opinan que el abatido no sería un alto mando de Sendero. Por otro lado, para anunciar la captura de dos mujeres y el rescate de tres niños, el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas tan solo emitió un comunicado; nos preguntamos: ¿estos hechos no revisten mayor importancia o, simplemente, no quieren volverse a equivocar?
En el colmo de la desfachatez, un grupo perteneciente a la organización terrorista Sendero Luminoso –algunos en prisión, otros en libertad gracias a una serie de beneficios y estrategias legales– pretenden que sean tratados como a los integrantes de las FARC. Solo podríamos decir que las acciones que tome un gobierno en un país, respecto al tema de seguridad, no implica que deba ser vinculante para el nuestro, menos intentar convertirlas en un derecho para los terroristas. Lo que deberíamos exigir, como sociedad, es el cumplimiento del pago de la reparación civil que adeudan al Estado.
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