La ciudadanía conoce que antes de asumir el Gobierno, el hermano del presidente hacía ofrecimientos de negocios en Rusia, lo que constituyó en el primer escándalo; el gobernante tardó en pronunciarse; ahora, cuando se han hecho públicas las contrataciones con el Estado por empresas vinculadas a él, sucede lo mismo.
El ministro de Defensa viajó a Rusia, esperamos que no sea por recomendación del señor Alexis Humala.
Por otro lado, se tiene conocimiento que uno de los principales financistas de la campaña estaría siendo beneficiado con un jugoso negocio: la venta de computadores portátiles para reponer las que se perdieron en el incendio en uno de los almacenes del Minedu; de ser cierto esto, ¿es la forma de devolver el favor de campaña?
Otro hecho que causó polémica es el viaje de la esposa del presidente a Brasil usando el avión de la FAP destinado al servicio presidencial. Tanto los ministros como la vicepresidenta ensayaron justificaciones que tal vez puedan ser razonables, pero el tema central radica en el hecho de que en la gestión pasada este acontecimiento hubiese sido un escándalo mayúsculo.

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