viernes, 4 de junio de 2010

DURMIENDO CON EL ENEMIGO

La flexibilización de las leyes contra el terrorismo y el trabajo soterrado de las organizaciones no gubernamentales (ONG´s); que, bajo el argumento de la defensa de los derechos humanos, vienen trabajando a favor de los detenidos por el delito de terrorismo; hoy muestra sus frutos más notables: la excarcelación de la estadounidense Lori Berenson, integrante del MRTA, sin haber cumplido su sentencia, en todo sus extremos, tanto la pena como la reparación civil por los hechos delictivos en los que participó. Me pregunto si las autoridades de los EE.UU. harían lo mismo si un peruano cometiera similares delitos en su territorio; o, si harán lo mismo con los autores del atentado del 11 de setiembre del 2001.
Con que facilidad el pueblo peruano y, más que el pueblo, las autoridades, nuestros políticos vienen olvidando los hechos cruentos, la sangre derramada de tantos inocentes, la pérdida de cuantiosas sumas de dinero, el atraso en postró al país, las organizaciones terroristas de Sendero Luminoso y el MRTA.
¿Cuántos terroristas están a punto de salir de las cárceles peruanas?, ¿cuántos más convivirán con sus víctimas?, y cuántos peruanos tienen que soportar que los victimarios de sus padres, hijos, hermanos, vecinos y otros, vayan a vivir a su vecindario y se paseen como si nada hubiese pasado. Creo que todo esto podría ser aceptable siempre y cuando estas personas primero cumplan con sus sentencias, y que demuestren un arrepentimiento verdadero por todo el daño que han causado al pueblo peruano.
Pero, nada de eso está ocurriendo. Muy por el contrario, están saliendo como si fuesen las víctimas, gracias a los beneficios penitenciarios que fueron legislados por nuestros gobernantes en su momento. Ojalá no regresemos a los años de violencia, como los asesinatos sin sentido, los secuestros, la toma de rehenes, la destrucción de todo lo que se ha podido construir en estos años sin violencia del terrorismo.
Un nuevo episodio de violencia en nuestro país sería un gran retroceso. No sería justo que nuevamente vivamos esas épocas, que las inversiones se paralicen y que todo el progreso se destruya, solo por una demencial ideología, que el accionar de unos cuantos por querer concretizar su pensamiento y, al no poder realizarlo por la vía pacífica, optan por una guerra sin sentido.
Contradicciones que sólo pasan en nuestro país. Hoy gozan de muchos beneficios quienes por muchos años mantuvieron a todo el pueblo en un estado de zozobra, de terror, de retraso y por el contrario se enjuician y se pretende castigar a aquellos que lucharon por devolvernos esta tranquilidad en la que vivimos. Podemos observar que, como ya no vivimos situaciones similares a las décadas de los 80 y 90, se vienen adoptando posiciones que podrían resultar perjudiciales tanto en la seguridad y la tranquilidad de todos los peruanos.
No es posible continuar con esta política, este mecanismo que gracias a la grandiosa labor de unos cuantos, que -estoy seguro- no fueron víctimas de hechos delincuenciales del terrorismo y hoy los defienden. Pero, creo que también se están aprovechando de estas circunstancias y coyunturas, toda vez que la defensa de los derechos humanos no es gratis; sino preguntémonos ¿cuánto de dinero reciben las ONG´s por este concepto?; y, ¿cuánto de ello ha ido a parar en los bolsillos de los que hoy vienen planteando la reforma de la legislación antiterrorista?.

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