Nos autodenominamos país pacifico por excelencia y, verdaderamente, la historia nos da la razón. Gracias a ello, el presidente Alan García inició una campaña para reducir la compra de armas en la región, en la reciente cuadragésima edición de asamblea de países miembros de la O.E.A.; asimismo, propuso que en vez de destinar dinero para la compra de armas, ésta se destine a las tareas de reducción de la pobreza. Los fines son de verdadera justicia, si se toma desde el lado del factor social, pero si lo vemos por el lado de la seguridad interna y externa lo veremos del mismo modo.
Considerando las potenciales amenazas del país tanto en el frente externo como en el interno, será necesaria la reducción de la compra de armas, esta política o medida quizá sea aplicable en culturas como la europea donde han logrado la unificación. Será posible hacer lo mismo en nuestra región?; creemos que no, porque cada país individualmente tiene sus propios intereses y desarrolla sus políticas de gobierno de acuerdo a sus necesidades y prioridades; como el caso de Chile que tiene como objetivo ser una potencia en el Pacífico Sur.
No solamente es cuestión de tener una posición a nivel de la región, si no que las verdaderas intenciones de esa política armamentista es defender sus inversiones extranjeras, lo que nos ubica en una situación crítica, toda vez que en nuestro territorio existe una gran cantidad de inversión chilena; otro es defender su territorio a cualquier precio; y esta es la razón por la cual recurrimos a la Corte de la Haya.
En cuanto al aspecto de seguridad interna, aún no se ha logrado erradicar definitivamente al terrorismo, sobre todo el que se encuentra centrado en el VRAE (Valle de los ríos Apurímac y Ene); otro de los flagelos es el incremento del tráfico ilícito de drogas, con la aparición cada vez más evidente de sicarios que, por unos cuantos soles matan a sus víctimas; y, el tercero, es la ola delincuencial que verdaderamente preocupa a la ciudadanía, lo cual debería de preocupar al gobierno, porque es él quien debe adoptar verdaderas políticas para exterminar estas lacras sociales.
Por estas razones, es necesario tomar con pinzas el tema de la reducción de compra de armas. ¿Cuál es el verdadero contexto que debe abarcar este aspecto?. Si bien es cierto que hubo un consenso entre los integrantes de la O.E.A. para llevar a cabo un sinceramiento en la compra de armas por los países miembros, no hubo el compromiso claro y tajante, sobretodo de aquellos que vienen destinando grandes recursos económicos para la compra de los mismos.
Todos se limitan y apoyan la propuesta del Presidente Alan García, pero hasta qué punto, sinceramente, estarán dispuestos. No olvidemos que en sus declaraciones, hasta del propio Insulza y el ex presidente de los EE.UU. Bill Clinton, han manifestado que los estados tienen el derecho de adoptar las políticas que mejor les convenga para defender su seguridad.
Peor aún la situación del Perú, ya que es uno de los países que ha reducido considerablemente la compra de armas, sin tener en claro una política de seguridad tanto en el frente interno como externo. Considero que, en vez de reducir los presupuestos para el equipamiento de nuestras FF.AA. y PNP, se debe terminar con la corrupción. Cuánto dinero se dejaría de gastar si se evita esto; muy seguro que alcanzaría no solo para reducir la pobreza, sino para hacer mejores y buenas obras de infraestructura que tanta falta hacen.
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