¿Cómo repercute el comportamiento y la imagen de las instituciones tutelares del país, sobre todo del Poder Legislativo y el Poder Judicial, en beneficio de la estabilidad democrática, el crecimiento económico, el desarrollo para lograr el bienestar general? Si bien es cierto no queremos justificar algunos actos cuestionables de un grupo de funcionarios del Poder Ejecutivo, que se han visto comprometidos en actos de corrupción, no podemos dejar de reconocer que se han realizado esfuerzos que han conseguido una mejor ubicación en el crecimiento económico mundial y como consecuencia una mejor percepción para las inversiones.
El reciente espectáculo protagonizado por nuestros “padres de la patria” en la sesión para la elección de los nuevos integrantes del Tribunal Constitucional, los desnuda por completo, los muestra verdaderamente que sus intereses no están centrados en la solución de los problemas que requieren sus resoluciones; muy por el contrario, ponen por encima los intereses personales o partidarios, porque no hay justificación coherente para que se haya frustrado el nombramiento de los nuevos magistrados; mas allá de las discrepancias entre los representantes de las organizaciones políticas que nos representan, en temas como esta elección. Debería primar la concertación, el dialogo alturado, que demuestren que son los verdaderos líderes del país y que el pueblo no se equivoco al elegirlos.
Otro hecho que ha demostrado que las instituciones no están comprometidas con los objetivos nacionales y los fines para los que fueron creados son: los últimos audios publicados del Abogado Quimper, donde queda evidenciado lo que a voces es conocido: que la justicia se imparte de acuerdo a cuánto dinero hay detrás o debajo de la mesa, cómo el “señor dinero” puede comprar conciencias, y puede hacer que las sentencias cambien de un momento a otro.
Éstos hechos hacen que la población incremente su desconfianza en las autoridades, que no crea en la justicia, y que no recurra a las autoridades para que éstas hagan respetar sus derechos, puesto que nos encontramos en un país donde existe un gran porcentaje de corrupción.
La población exige seguridad, espera que sus autoridades den muestra de decencia, que trabajen en beneficio de la población, y el bienestar general. ¿Cómo logramos esto? Con un clima de paz, tranquilidad, justicia, confianza; con el cumplimiento y respeto de las leyes; y, lo más importante, que haya igualdad para todos. Asimismo, aquél que cometa un acto delictivo sea sancionado, más allá de cuánto dinero tenga en sus bolsillos.
Se aprecia que las autoridades y la población en su conjunto, muestran su desacuerdo y molestia, cuando algún sector de la población realiza protestas con bloqueo de las vías de comunicación, se incrementa la criminalidad, la corrupción. Pero, si las autoridades no cumplen con sus labores, ¿cómo pueden exigir que la población lo haga?
Otro aspecto que se ve afectado es el flujo de inversiones, ya que algunos inversionistas desconfían de hacerlo y, los que lo realizan pretenden recurrir a actos de corrupción, para de esta manera obtener mejores beneficios.
Si queremos lograr un clima de paz social, de bienestar general no sólo lo lograremos con el incremento efectivos policiales o una Fuerza Armada mejor equipada, que, sin duda alguna, mucha falta nos hace. Pues bien, para que todo se logre en conjunto, debería también cumplir y hacer cumplir las leyes, respetando los derechos de los demás.
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