Hoy en día, uno de los principales problemas que aqueja a la ciudadanía es –sin duda– la inseguridad; la misma que se acentúa principalmente en ciudades que vienen evidenciando un crecimiento económico. El problema no es de ahora ni de ayer, esto surge como consecuencia de múltiples situaciones que, en su momento, no fueron tomadas en cuenta a fin de aplacarlas y evitar situaciones como la que vivimos actualmente; son sucesos que muchos nos atrevemos a comentar con sumo facilismo, buscando culpables, señalando a quienes –si bien es cierto– tienen cierta responsabilidad, como es el caso de la Policía, por ejemplo, a quienes reprochamos por no cumplir a cabalidad sus funciones, además de tildarlos de corruptos y otros calificativos que de seguro existen. Pero, a todos no los podemos calificar por igual, creemos que sí existen muy buenos profesionales en dicha institución.
La voluntad del gobierno por solucionar este problema debe radicar en corregir todo lo que se dejó de hacer en los últimos años en materia de seguridad, lo que permitió el crecimiento de la ola delincuencial.En cuanto a la policía, es bueno recordar que si bien se superaron las diferencias existentes entre las tres ex instituciones (GC, GRP y PIP), nunca se debieron dejar de lado las especialidades y la preparación de sus componentes. Aunado a este problema, hemos tenido la más absoluta falta de voluntad en equiparlos y dotarlos de lo más elemental para que puedan cumplir con sus funciones, amén de los bajos sueldos.
Si a esto le sumamos el factor social, la falta de oportunidades para conseguir un empleo, las secuelas de la violencia del terrorismo, la falta de educación de los niños y jóvenes para superarse y llegar a ser profesionales, aun así aquellos que llegaron a este nivel no pueden conseguir un empleo digno; el problema se vuelve más crítico.
De lo expuesto, podemos deducir que el tema de la inseguridad no solo es responsabilidad de la policía; sino es tarea de todos los ciudadanos. Si bien es cierto, la policía pasa por problemas de corrupción ¿dónde nace este hecho? Estamos seguros que existen muchos casos relacionados a malos actos dentro de la propia institución; sin embargo, el propio ciudadano común y corriente es el que infringe las normas, por distintas razones, hasta por desconocimiento.
Pero esto no exime de responsabilidades, para ello se necesita de dos actores, el que infringe y el que constata, el que soborna y aquel que recibe. En tales circunstancias, ambos son responsables; entonces, cuántos corruptos existen en la calle, quizá en algún momento alguien podrá realizar una encuesta para saber con qué frecuencia infringe una persona las normas, para luego recurrir a actos deshonestos.
Finalmente, el gran problema que existe es la crisis de valores, principios y la pésima educación en nuestra sociedad. Creemos que todo esto cambiaría siempre y cuando nos respetemos los unos a los otros; para ello, debemos cumplir las normas establecidas en el ordenamiento jurídico y denunciando los actos de corrupción en todas las esferas del Estado.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario