Con la desactivación del ex
Servicio de Inteligencia Nacional (SIN), es sabido que muchos equipos de
interceptación telefónica desaparecieron y –hasta hoy– no se sabe en
manos de quiénes se encuentran. Estos equipos podrían estar siendo
utilizados fácilmente por personas inescrupulosas que vieron la
oportunidad de utilizarlos en la necesidad de algunas personas y
empresas para conocer las comunicaciones de sus potenciales enemigos o
adversarios.
Hemos sido
testigos del caso muy sonado BTR. ¿Cuántas personas fueron víctimas de
las interceptaciones de sus comunicaciones? ¿Quién o quiénes están
detrás de esas malas prácticas? Hechos de esta naturaleza se realizan a
requerimiento de un interesado y no a criterio de los llamados
“chuponeadores” y, por lo tanto, tienen una orientación: conocer algo de
lo que presumen les interesa, y más aún si existe una competencia que
les podría significar cuantiosas ganancias.
En el reciente
caso ocurre todo lo contrario, los principales actores responsables u
operadores en este caso son: un ex futbolista y dos personas con
antecedentes penitenciarios.Con esto, no afirmamos que no tienen la inteligencia del caso para realizar este tipo de trabajo, todo lo contrario se está evidenciando que en las actuales circunstancias cualquier persona podría estar recurriendo a estos actos ilícitos.

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