La toma de los 36
trabajadores de Camisea como rehenes, hizo que se develaran varios
problemas que deberían ser tomados en cuenta por el Estado. Lo más
preocupante es que se puso de manifiesto la capacidad que tienen los
delincuentes terroristas en esta zona, no sólo en lo que respecta a
movilidad y desplazamiento, sino también en el aspecto logístico, sobre
todo el tipo de armas que portan, prueba de ello son las bajas que
causaron en las fuerzas del orden, sin que se hayan reportado bajas por
parte de estos delincuentes.
Asimismo, ha
quedado claro que no sólo es Vizcatán, Boca Mantaro y zonas aledañas las
que son controladas por los delincuentes terroristas, sino que también
hoy se suma la zona de La Convención, situación que hasta antes del
secuestro de dichos trabajadores no se conocía.Esta grave situación vislumbró las carencias de las fuerzas del orden, sobre todo de las FFAA, quienes tienen el control de la zona del VRAE; este hecho dejó en evidencia lo poco que conocen dicha zona, además de la reducida capacidad de respuesta ante un hecho de esta naturaleza, no teniendo la posibilidad de responder en forma inmediata y oportuna; es más, con resultados positivos que demuestren que la autoridad y el control están de lado del Estado y de las fuerzas del orden.

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