Los hechos suscitados el jueves en el Mercado Mayorista La Parada demostraron la intransigencia de algunas personas que se niegan a cumplir las normas y ordenanzas en beneficio de la sociedad. Se ha observado que algunos dirigentes de los comerciantes presionaban a sus colegas para no dejar el comercio en esta zona y no se les ocurrió una mejor idea que hacer causa común y contratar a delincuentes para enfrentarse a la policía.
Este problema nace con las marchas y contramarchas de las autoridades municipales. Recordemos que en la anterior gestión no se produjeron manifestaciones de este tipo cuando se referían al traslado de los comerciantes mayoristas al nuevo local ubicado en Santa Anita, pero a raíz de que la nueva administración señalara que este último local se encontraba inconcluso y que no estaba acorde con los que Lima requería, los comerciantes iniciaron una serie de argucias con la intención de no abandonar lo que ellos consideran como suyo.
Han transcurrido casi dos años de la actual gestión y a lo largo de este tiempo se fueron señalando diversas fechas para el traslado; en algún momento se llegó a afirmar que no habría traslado y que La Parada se convertiría en un mercado minorista.
Luego del operativo del sábado, vemos que las marchas y contramarchas continúan; la autoridad edil, si bien felicita el accionar de la policía, respecto del despliegue policial, lo deja al Ministerio del Interior y a la Policía Nacional en la persona de su director general, que niega haber realizado coordinaciones con la alcaldesa. Entonces, ¿quién será el responsable del fracaso del primer operativo? Una vez más nos damos cuenta que la improvisación impera, sin tomar en cuenta las graves consecuencias que podría acarrear.

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