jueves, 17 de marzo de 2011

La reelección parlamentaria


Recientemente se viene observado que la mayoría de los congresistas que postulan a ser reelegidos en los próximos comicios electorales están renunciando a las remuneraciones que les otorga el Estado para cumplir con las funciones asignadas; esto, debido a las críticas de diversos sectores, ya que los beneficios y  sueldos otorgados son para que trabajen y cumplan sus labores; y, de esta manera, no sean utilizados en sus campañas electorales. Pero, no basta con dicha renuncia, ya que con dicho actuar no solucionan el problema, porque tanto el abandono de sus labores y la inasistencia a las comisiones, paralizan al pueblo que los eligió, confiando que éstos se dedicarían a trabajar en bien de todos.

Debemos resaltar que, ningún funcionario público debe utilizar los recursos del estado para realizar campañas electorales  en beneficio propio o de terceros, toda vez que se encuentra prohibido en la normatividad vigente. Entonces, si  los congresistas son considerados  como funcionarios públicos, deben estar dentro de los alcances de la norma y por lo tanto no deberían utilizar medios como vehículos, remuneraciones, asignaciones, etc., para realizar campañas políticas.

Asimismo, los Congresistas son elegidos para cumplir con diversas funciones por el periodo de cinco años, y no para que abandonen sus responsabilidades cada vez que haya elecciones y dedicarse a realizar proselitismo político cuando pretenden ser reelegidos o apoyar a ciertos candidatos,  esta actitud adoptada por algunos congresistas desmerece la labor parlamentaria.

Probablemente, esta situación se evitaría si tomaríamos en cuenta algunos criterios que se vienen planteando; por ejemplo, aquellos congresistas que pretenden ser reelegidos  también deberían renunciar a sus cargos con seis meses de anticipación a las elecciones electorales, ya que este actuar les permitiría dedicarse a tiempo completo en sus actividades políticas, sin destinar los recursos del estado a actividades diferentes.

Efectivamente, quizá otra situación más radical sería establecer las mismas reglas para ser Presidente de la República; en consecuencia, un congresista no podría ser reelegido inmediatamente sino luego de un periodo de cinco años, y solo así podríamos asegurar que quienes resultaran ser elegidos como congresistas se dedicarían exclusivamente a trabajar en forma constante en bien de la sociedad.

Asimismo, deberían existir mecanismos para evitar que ante las críticas y cuestionamientos que surgen como consecuencia de la campaña electoral, aquellos que pretenden ser reelegidos recién opten por renunciar a ciertos beneficios. Pero, cómo garantizan sus labores, cómo justifican sus inasistencias, su falta de compromiso con la sociedad y peor aún, siguen con sus promesas falsas:  que con ellos el Perú saldrá adelante.

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