El líder libio Muamar el Gadafi, gobernante desde hace 41 años, desde un inicio supo manipular a su pueblo para perpetuarse en el poder. Al poco tiempo de tomar el poder –gracias a un golpe de Estado–, lideró una revolución cultural que permitió aislar a Libia del resto del mundo, impidiendo la influencia extranjera.
Durante su larga trayectoria como líder y gobernante de Libia fue acusado de apoyar a algunas organizaciones terroristas, como IRA y ETA; incluso, aceptó su participación en atentados que costaron la muerte de centenares de personas, entre ellos americanos; sucesos por los cuales fue sancionado por la ONU, aislado por los EE UU y los principales países europeos. Sin embargo, gracias al poder que representa el petróleo, siempre supo salir adelante; retomando las relaciones con las principales potencias mundiales. Para aquellos quienes eran sus opositores y se encontraban exiliados de Libia, siempre les pareció una extrañeza cómo es que lograba retomar sus relaciones con países que en un determinado momento fueron considerados como enemigos. Pues bien, el poder del petróleo y el poco conocimiento de los problemas internos de Libia habrían sido los factores que hacían que Muamar el Gadafi siempre salga airoso con sus objetivos de mantenerse al frente de su país y –obviamente– manteniendo las buenas relaciones con las principales potencias del mundo. Se conoce muy poco de los problemas internos existentes en Libia desde hace varios años; se comenta que un Grupo Islámico denominado “Lucha de Libia” habría intentado asesinarlo hasta en tres oportunidades. Frente a esta ofensiva, lanzó una contraofensiva a todos los miembros y simpatizantes de este grupo y otros afines, terminando con la muerte, encarcelamiento y expulsión de Libia, demostrando con ello que no estaba dispuesto a aceptar cualquier intento de rebeldía o desacato a su autoridad. Pese a la apertura económica que se produjo en el 2003, en el tema político nunca cambió; siempre permaneció intolerante ante cualquier intento de disidencia, manteniendo de esta manera una actitud autocrática de represión ante el mínimo intento de poner en riesgo su permanencia como líder de Libia. Debemos señalar que, gracias a la globalización y a los antecedentes producidos con países vecinos, hoy el mundo ya pudo conocer la verdadera personalidad del líder libio Muamar el Gadafi, quien no tuvo ningún reparo en atacar a la población civil que se levantó en contra de su gobierno autocrático y opresor; esto en aras de buscar el cambio y las mejoras al que todo pueblo tiene derecho. En consecuencia, los gobernantes deben tener siempre presente que un pueblo tiene todo el derecho a reclamar cuando el gobierno los mantiene oprimidos, vulnerando los derechos fundamentales de la persona, principalmente la libertad. Es por ello que, consideramos a la democracia como un mecanismo que permite la participación del pueblo para elegir libremente a sus gobernantes y evitar la perpetuidad en el gobierno, más aún si éstos tienen características similares al actual líder de Libia.

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