miércoles, 1 de junio de 2011

En la recta final

A menos de una semana de la elección presidencial, la ciudadanía ya tiene muy en claro las propuestas hechas por cada candidato, de resultar elegido Presidente de la República este próximo 5 de junio. De nosotros depende la continuidad del crecimiento económico que hasta ahora se viene respetando, la libertad de empresa y las garantías en la seguridad laboral que muchos peruanos aspiran, logrando con ello el bienestar y la tranquilidad general.
El último debate presidencial, desarrollado entre los candidatos a la presidencia de la república de los partidos políticos: Fuerza 2011 y Gana Perú, será de gran utilidad para la ciudadanía. Ahora ya se puede analizar e interpretar las propuestas que realizaron en su disertación y las acciones a realizar, de ser elegidos en un eventual gobierno, dirigiendo el destino de nuestro país por el periodo de cinco años.
Quien brindó toda seguridad y confianza fue la candidata de Fuerza 2011, Keiko Fujimori. Sus planteamientos responden al tan ansiado desarrollo del Estado, con inclusión social y eliminación de la pobreza y extrema pobreza; además, luchará directamente contra la corrupción que tanto daño ha ocasionado en estos últimos gobiernos. Si bien es cierto, la actual candidata pertenece al mismo partido político de su padre, debemos de entender que son dos personas diferentes, con principios y valores distintos.
Por otro lado, observamos al candidato del partido político Gana Perú, Ollanta Humala, quien ha venido cambiando constantemente de planes de gobierno, acorde con las circunstancias, con la única finalidad de captar mayor cantidad de adeptos, y –por ende– mayor cantidad de votos. Qué podemos esperar de una persona que, a menudo, cambia de dirección; que, a un inicio, planteaba la estatización de las empresas y cuando se da cuenta o –mejor dicho– cuando lo asesoran, cambia dichos planes y se muestra ante la sociedad como pacifista y concertador. No nos olvidemos que es por demás evidente y de conocimiento público su vinculación con el presidente venezolano Hugo Chávez a través de las famosas Casas del Alba.
La mayoría de los peruanos esperábamos un debate alturado, pero el candidato Ollanta Humala estuvo más a la defensiva, confundiéndose –inclusive– de contendor, pensó que estaba debatiendo con Alberto Fujimori. La intención quizá fue crear confusión en el electorado y mostrarse como una persona pacifista, respetuosa de los derechos humanos; pero no se dio cuenta que él también estaba involucrado al haber cometido delitos de lesa humanidad y desaparición forzosa, que si bien es cierto la justicia lo ha absuelto, pero ante los ojos de la ciudadanía existe mucha incertidumbre por las declaraciones hechas ante los medios de comunicación respecto a la “compra” de testigos.
Finalmente, este 5 de junio viviremos una fiesta patriótica donde todos los ciudadanos tenemos la responsabilidad de elegir a la persona idónea que conducirá el destino de nuestro país, garantizando la seguridad y la paz social en todo el territorio nacional.

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