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jueves, 23 de junio de 2011
Promesas y gobernabilidad
La población que apoyó a la candidatura del electo presidente de la República está a la expectativa que el futuro gobierno cumpla sus promesas electorales, por lo que es fundamental que los asesores y los próximos funcionarios sean responsables de este control. Asimismo, deberán buscar el camino correcto para la gobernabilidad y establecer un término medio entre aquellos que comparten los planteamientos iniciales y los realizados en la hoja de ruta que le permitió obtener la elección presidencial.
Los actuales conflictos sociales, en su mayoría, tienen como origen la frustración de un gran sector de la población que se siente postergada por los gobiernos de turno, que aprovechando la nueva corriente de protección del medio ambiente vienen generando dichos conflictos y, en algunos casos, tuvieron costos sociales importantes que podrían ser aprovechados para generar nuevos acontecimientos violentos, si es que el Estado –por medio del Gobierno- no le da la importancia del caso.
Los sentimientos de postergación y exclusión ocasionados por los últimos gobernantes hicieron que, principalmente, la población del sector rural, así como aquellos que se encuentran dentro de los sectores C, D y E, abracen los planteamientos efectuados durante la campaña electoral del electo presidente de la República con la esperanza que serán tomados en cuenta y tanto sus aspiraciones como sus demandas serán solucionadas.
Por estas razones, el nuevo gobierno deberá encontrar la mejor estrategia para solucionar las demandas del pueblo más necesitado y, sobre todo, cumplir con las principales promesas, como la rebaja del gas, pensión 65 y las concesiones mineras que vienen siendo consideradas como las principales causantes de la contaminación y -por ende- las que afectan a la agricultura y la ganadería, principales actividades ancestrales de las comunidades asentadas en las zonas próximas a los asientos mineros, situación que actualmente ocurre en Puno.
¿Qué podría pasar si las promesas no se cumplieran? Es muy probable que ya no serán las concesiones mineras los únicos motivos para generar los conflictos sociales, sino también la frustración de los más necesitados se sumarán a los ya existentes para generar nuevos conflictos y esto no solo detendría las actividades de un sector de la población, sino también podrían poner en riesgo la gobernabilidad, la democracia y la seguridad nacional.
No debemos olvidar que actualmente existen nuevas corrientes ideológicas, como la que viene promoviendo el dirigente indígena boliviano Felipe Quispe, conocido como “Mallku” que tiene gran influencia en la población aymara asentada no solo en el territorio boliviano, sino también en nuestro territorio y cuyo objetivo primordial es lograr independizar a lo que él llama la “Nación Aymara”.
Finalmente, existe la posibilidad de que los argumentos que le sirvieron a Ollanta Humala para lograr la presidencia de la República puedan convertirse en pruebas que serían utilizadas por los radicales para generar nuevos conflictos sociales y, de esta manera, desestabilizar al nuevo gobierno.
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