La Constitución Política establece las funciones que cumplen las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional en el ámbito de la Seguridad, tanto interna como externa. Sin embargo, las nuevas tendencias en cuanto a conflictos y problemas sociales que afectan el normal desarrollo de las actividades de la Nación, hace necesario que estos entes se integren y desarrollen operaciones conjuntas para el logro de los objetivos trazados por el Gobierno.
En algunos países de Sudamérica, las Fuerzas Armadas y la Policía trabajan en forma conjunta, haciendo frente –principalmente– al terrorismo y al tráfico ilícito de drogas. Por ejemplo, en Colombia, para poder enfrentar a las FARC, comprometieron tanto a las Fuerzas Militares como a la Policía, cada institución cumple una función importante, sin ningún protagonismo para obtener éxito en lo que emprenden, a la larga los resultados son conocidos, pues durante los últimos años lograron abatir a los principales cabecillas, así como recientemente lo hicieron con Alfonso Cano o como la operación de rescate de la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, entre otros.
En nuestras instituciones es necesario que exista mayor coordinación, que se trabaje en forma conjunta, sin afán protagónico, con un solo objetivo: derrocar al enemigo, así como a los terroristas y a los traficantes de drogas, puesto que, de continuar con el vertiginoso ascenso en sus actividades, podríamos convertirnos en un país tan convulsionado como México.
Recientemente se ha hecho público el trabajo conjunto de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, en la ciudad de Puerto Maldonado contra la minería informal, y debemos seguir este ejemplo para que se proyecten operaciones similares en otras zonas de nuestro territorio. Es preciso tener en cuenta que la problemática de la minería informal que conlleva a la contaminación ambiental es característico en Puerto Maldonado, así como también en otras zonas como en Puno, Piura, Ayacucho, etc.
Si bien es cierto, que en una operación contra la minería informal es mucho más sencilla que las operaciones contra el terrorismo y contra el tráfico de drogas, pero es ahí donde interviene la capacidad del Estado, así como de los responsables políticos para diseñar políticas que se deben de adoptar.
Es primordial que las FAAA y la Policía Nacional tengan en cuenta que se deben a la sociedad peruana y a la Nación. Es por ello que todo lo que hagan o dejen de hacer será beneficioso o perjudicial del mismo, es así que superando las diferencias que puedan existir entre ambas instituciones convendría que trabajen en forma conjunta, con un solo objetivo que es lograr la paz social de nuestro país, así como derrocar cualquier amenaza o riesgo que pudiera poner en peligro la gobernabilidad y el desarrollo económico hasta hoy obtenido.

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