En tan solo 120 días de gobierno, el Presidente de la República, Ollanta Humala Tasso, viene soportando actos de protesta que lo ponen en aprietos e incluso lo han llevado a tomar decisiones que no estaban dentro de sus planes. Podríamos señalar que hoy está en la posición de aquellos a quienes criticó cuando era líder de oposición y candidato presidencial. Lo bueno, dentro de todo, es que no tiene una oposición como en su momento lo hacían sus partidarios; no olvidemos que sus propios congresistas, en determinados momentos, promovían y azuzaban a la población para generar actos de protesta que –incluso– llegaron a actos de violencia como los hechos suscitados en Bagua.
En este corto periodo de gobierno viene enfrentando situaciones que lo hicieron retroceder y que, seguramente, lo están llevando a la reflexión. No solo es la generación de actos de violencia, sino también se están comprometiendo las futuras inversiones, los programas sociales, el desarrollo social y económico, pues ahora los actos de violencia se generan de hechos impensables; probablemente en otros tiempos no se habrían generado este tipo de reacciones, pareciera como si algún dirigente quisiera ganar notoriedad, simplemente busca un hecho cualquiera y lo utiliza para sus fines personales, utilizando a la población con pretextos inapropiados y que podrían solucionarse con un simple diálogo con las autoridades respectivas.
Es evidente que ahora se han diversificado los denominados “frentes de defensa”, que en su mayoría están liderados por personas intransigentes que su único objetivo es generar actos conflictivos para ganar notoriedad y representatividad, lo que a la larga puede darles réditos políticos y lograr ser elegidos como autoridades locales, regionales o nacionales. Y, ¿cómo acaban estos dirigentes?, en los mejores casos como Congresistas; y ¿cuál es la labor que realizan cuando llegan a ocupar estos cargos?, muy pobre o casi nula; sabemos todos que muchos alcaldes, presidentes regionales y congresistas salieron de estas protestas. ¿Todos ellos hicieron una gestión aceptable?, muy pocos, y no olvidemos que la mayoría de ellos de seguro están denunciados por actos similares.
Si bien es cierto, actualmente se han suspendido las protestas en Andahuaylas, Cañete y Cajamarca, luego que fuera decretado el estado de emergencia, el Gobierno no puede descuidar hechos futuros que se están generando. Creemos que, más allá de las soluciones que hasta el momento se han dado, es necesario identificar las intenciones verdaderas de aquellos que vienen generando dichas protestas; además, es casi seguro que muchos de ellos son justificadas, pero quienes lo promueven no solo quieren dar solución al problema, ya que en el transcurso se tornan intransigentes y dejan mucho que desear sus pretensiones, puesto que se hacen evidentes y no son lo que parecen, ni como se muestran. Cabe señalar que, mientras tienen un discurso para la población, tienen otro para dar solución a sus demandas; inician con algunas demandas y en el camino se incrementan y al final terminan con otros que distan del reclamo inicial.
Finalmente, es muy importante y necesario conocer cuál es el pasado de los promotores de las protestas, pues observamos que una persona que purgó condena por el delito de terrorismo estuvo liderando las protestas de Cajamarca y para tales hechos se prestó la actitud de un Presidente Regional que lejos de trabajar en beneficio de su pueblo se dedica a promover actos de protesta, nuestra interrogante es ¿en qué medida habrá solucionado las carencias de la población cajamarquina con todo el presupuesto que maneja y se le asigna?

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